Vinotinto sin luz ante Brasil, se hunde el el fondo de la tabla

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La selección de Venezuela sigue sin ver luz en el camino hacia Rusia 2018. Anoche encaraba a Brasil con la esperanza de revertir el mal momento por el cual atraviesa y sumar su primera alegría del actual ciclo clasificatorio, pero en cambio terminó con un amargo revés 0-2 en el Metropolitano de Mérida, perjudicada por un garrafal error del portero Dani Hernández en los minutos iniciales del desafío, para continuar en el foso de la clasificación, con sus posibilidades totalmente trituradas, tras la pobre cosecha de dos puntos en 10 jornadas.

Curiosamente, el momento oscuro que vive la oncena vinotinto se vio reflejado en el vergonzoso apagón que ocurrió en el estadio merideño a la altura de la fracción 73 y que obligó a detener la acción del encuentro por 22 minutos.

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En una noche lluviosa, el joven atacante Gabriel Jesús anotó el primer tanto de los brasileños al minuto 8, al aprovechar una “cortesía” del portero venezolano Hernández, mientras que William marcó el segundo al 53, ya en el complemento, ante una zaga criolla que lució pasiva y permisiva en la secuencia de la jugada.

Así las cosas, la tropa de Rafael Dudamel cerró otra doble fecha para el olvido, con par de caídas (antes perdió 3-0 en casa de Uruguay), sin goles anotados y la amargura de continuar con el rumbo perdido, lejos de aquella selección competitiva de años recientes y cada vez más parecida a la “cenicienta” que parecía olvidada.

Hoy día la sensación que flota en el ambiente es muy parecida a la de marzo pasado, cuando ocurrió el revés en Barinas ante Chile y Noel Sanvicente decidió apartarse del cargo. La llegada entonces de Dudamel avivaba las esperanzas de un cambio, pero la realidad es que no hay señales de evolución, ni en el juego y mucho menos en las estadísticas, aparte de que es permanente la imagen de un elenco sin alma, sin espíritu de lucha.

Claro está, un yerro como el cometido por Hernández echa por tierra toda planificación y libra de responsabilidades a un técnico. Su acción, increíble y sorpresiva por la seguridad que había transmitido en los anteriores desafíos, condicionó las posibilidades de la Vinotinto ante los brasileños. El cuidapalos, que juega en la segunda división española, tras recibir un balón de José Manuel Velásquez, lejos de bombear al ecuador de la cancha o mandarlo a un costado, intentó salir jugando a ras de césped, pero le entregó a Gabriel Jesús en sus pies y el atacante brasileño se lo colocó por encima en “sombrerito”. Golpe letal al minuto 8, que afectó en lo deportivo, pero mucho más en lo psicológico.

Después, en el trámite de la etapa inicial, con un Brasil implacable en la tarea de presionar y cortar la salida vinotinto, Adalberto Peñaranda entregó un par de destellos en el área contraria, pero pecó de egoísmo y desaprovechó acciones que parecían claras.

De todos modos, el 1-0 era corto y daba pie para ilusionarse con el empate de cara a la segunda mitad, pero al 53, recién reanudado el partido, Brasil capitalizó otro descuido, la incomprensible pasividad de Roberto Rosales ante un centro de Renato Augusto y la displicencia de Rolf Feltscher para evitar el remate de un William que llegaba a su espalda. Segundo tanto amazónico y prácticamente el golpe de gracia.

Más tarde en el compromiso, Dudamel envió a cancha a Alejandro Guerra y llegaron los mejores minutos de la Vinotinto, pero el apagón que ocurrió al 73, enfrió el ímpetu que llevaba la oncena criolla y prácticamente le cerró las puertas a una remontada que de por sí ya parecía utópica.

 

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