Miguel Ferrari sobre La Noche de las mil lunas: “Tengo una película que no resultará indiferente”

Manuel A. Yépez A. | Fotos: Karen Paradas |

Azul. Azul y no tan rosa. Levis al mejor estilo converse, jeans, camisa azul celeste, blazer en otra variedad de azul y un delicado pircing en el lóbulo de su oreja izquierda, contrastaban perfectamente con el verde aceituna de sus ojos, el estilo desenfadado, la barba trigueña y el hilo de nicotina que se desprendía sutilmente de su aliento. Era el cineasta, guionista y actor venezolano, Miguel Ferrari, durante su visita a la ciudad de los crepúsculos. Un momento oportuno para compartir con su público, intercambiar saberes y fortalecer la XI edición del Festival de Cine de Barquisimeto organizado por la Escuela de Medios (Cieca), el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), Cines Unidos, La Flor de Venezuela y el Sistema Nacional de Festivales y Muestras de Cine en el país.

Una iniciativa –por demás extraordinaria, apuntó Ferrari– que busca fortalecer la industria nacional del séptimo arte, incentivar la creación artística y promover nuevos proyectos, talentos e ideas, que trasciendan en la historia y en el acervo cultural de los venezolanos. Por esta razón, y con el propósito de que las nuevas generaciones se enriquecieran con su experiencia y talante, Ferrari no dudó en apersonarse –minutos luego de que fuera proyectada su ópera prima– y engalanar la sala 3 de Cines Unidos con su presencia.

Allí, compartió anécdotas con los espectadores, reveló detalles de su lenguaje cinematográfico y abrevó la necesidad de sapiencia que escondían las interacciones con sus ávidos admiradores. Lo que sorprende, es que luego de 4 años de haberse estrenado Azul y no tan rosa, el público sigue recibiéndola de la misma manera, con el mismo entusiamo, la misma aclamación y la misma receptividad de la primera vez. Muchos, incluso, manifestaban haberla visto incontables veces, llorar en cada ocasión y tomarla como referente para promover la inclusión, la tolerancia y el respeto en los ámbito donde hacen vida.

Un hecho que para el cineasta tiene que ver con la honestidad de la película, con la construcción no esterotipada de los personajes, con la humanidad que esconde cada uno de ellos, con la universalidad de los temas que se abordan allí, o, lo que es lo mismo, con el hecho de que “la película fue creada para todo el mundo, para la población LGBTI (Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales, Transgéneros e Intersexuales), para las personas heterosexuales, para las familias y todos los humanos en general que compartimos sueños, contratiempos, e incluso discriminaciones (…) logrando  calar perfectamente, trascendiendo fronteras y alentándonos la idea de que todos, sin distinción o fronteras, somos iguales”.

Lo que ratifica que a este director le interesa comunicar temas universales, temas que apuesten por la reconstrucción y el fortalecimiento del tejido social, y por la potencialización de los valores humanos. Le interesa, a ciencia cierta, el lado íntimo del corazón, las expresiones de afecto, los vínculos amorosos y, sobre  todo, la reestructuración del imaginario social en temas vinculados como: la familia, la diversidad y la vida. Sino, basta con plantearse la interrogante sobre su próxima película para descubrir que aquello es cierto, que Ferrari anhela un mundo donde haya cabida para todos, y donde prevalezca el respeto, la tolerancia y la inclusión.

–Su nueva película lleva por nombre La noche de las dos lunas y aborda el tema de la familia una vez más ¿por qué es tan importante para usted hablar de ella y promover los nuevos modelos familiares?

–Es muy importante porque las sociedades están en constante evolución, todo está cambiando y la familia no es la excepción. Ese concepto ha variado, se ha modificado, y ya no es el mismo que fue hace 50 años. Hoy existen muchos modelos de familia, la familia que nos tocó, la que elegimos, la clásica, la familia moderna que te muestra realidades como la monoparentalidad, la de una madre soltera con sus hijos, un padre también soltero con hijos, familias conformadas por parejas del mismo sexo, entre otras; por eso es tan importante, porque la familia, como base de la sociedad, se está transformando y debemos aceptar todas sus formas de expresión. Por esta razón, en La noche de las dos lunas –que es una temática diferente, que no es la continuación de Azul y no tan rosa, ni una secuela, ni nada de eso–, sigo ahondando y reflexionando en este tema pero le agrego ciertas cosas como lo son lo genético, la descendencia y lo afectivo, y propongo una reflexión para disertar entre qué es lo más importante: lo biológico o lo afectivo.

– ¿Es cierto que se inspiró en un titular de la prensa italiana?

–Sí, cuando lo leí me pareció alucinante, como de realismo mágico y me inspiré en él. Sucede que en una clínica de fertilización in vitro en Roma extraen el óvulo de una mujer para fecundarlo con el esperma de su marido; pero al momento de la implantación, la clínica confundió los nombres de dos mujeres y confundió los embriones, así que estos niños no iban a ser hijos biológicos. De allí se generó todo un debate por el componente afectivo que se establece entre estas mujeres y sus hijos, y yo lo tomé como referencia y construí una historia alrededor de cada uno de ellos para plantear todo el tema de las familias, para crear un drama que surgió tangencialmente y en el que hay todo un universo completo, una riqueza audiovisual y una diversidad de componentes que me hacen sentir muy contento porque creo que he logrado una historia que no va a dejar indiferente a nadie.

–¿Y cuál ha sido el aprendizaje más significativo que ha obtenido hasta ahora de La noche de las dos lunas? 

–Bueno, yo siempre escuchaba a otros cineastas decir que las segundas películas eran muy difíciles y a mí eso parecía contradictorio; siempre había creído que las primeras películas eran más complicadas por lo que enfrentas con ellas; pero ahora, con La noche de las dos lunas, he comprobado que tenían razón, sobre todo cuando tu ópera prima tiene tanto éxito como el que tuvo Azul y no tan rosa, porque la gente va a ir a ver la película con muchas más expectativas, como con lupa, y a comprobar qué tienes como director, qué es lo que realmente quieres comunicar, y eso es un peso, una presión. Pero bueno, también me he olvidado de todo eso, de Azul y no tan rosa, de lo que pasó en mi primera película y me he permitido explorar y ahondar sobre mi propio lenguaje cinematográfico, me he dado el lujo de hacer cosas muy experimentales y que rompen con la estructura clásica que apliqué en ella.

–¿En qué cosas ha experimentado?

En los encuadres de la película, en la iluminación, en la forma de contar la historia, en el lenguaje visual porque el 60% por ciento de la película no tiene diálogos, es una película de atmosferas, una película inquietante pero con mucha carga, planos bastante atrevidos, escenas bastante subidas de tono, es decir me he permitido hacer todo lo que he querido sin censurarme.

–¿En qué fase se encuentra?

–Acabo de terminar el proceso de filmación, ahora estoy en la fase de post-producción y espero que pronto estemos anunciando los pormenores de su estreno.

Confesiones

¿Qué es lo más lanzado que ha hecho hasta ahora?

-¡Muchas cosas! (risas) Toda la vida me ha tocado tomar decisiones importantes y cruciales

¿Su miedo más grande?

-Perder la memoria

¿La paz, dónde la encuentra?

-En mi casa, soy un tipo muy familiar.

¿Qué le da felicidad?

-Las pequeñas cosas, eso es lo que me hace feliz

¿Su mayor tristeza?

-Sin duda alguna, la muerte de mi padre.

¿Un lugar de Madrid?

-La Gran Vía, es lo máximo.

¿Un lugar de Caracas?

-No sé, ahora que me lo dices me cuesta decidir porque Caracas se ha vuelto una ciudad bastante inhóspita.

¿Cerveza, vino o cocuy, qué elige en este momento?

-¡Pues el cocuy! Ayer lo probé por primera vez y dije: ¡Wao, esto es mejor que un tequila! ¡Es súper rico! Así que en este momento: ¡Cocuy, y olé!

¿El amor de su vida?

-Mi actual.

¿Un regalo para Navidad?

-Un carro nuevo y un cambio para Venezuela.

¿Palabra favorita?

-Azul.

¿Fase de la luna?

-Llena, soy como el hombre lobo, me transformo.

¿Canción favorita?

-Nothing Compares To You de Sinead O’Connor,

¿La cita perfecta?

-Me encanta la noche, soy totalmente nocturno, soy muy lunero, así que la cita perfecta es la noche, a media luz, un exquisito vino, en la terraza de una trattoria italiana, ver abajo una ciudad y brindar…

¿Película favorita?

-Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore.

¿Último libro que leyó?

-La edad de la ira de Fernando J, López.

¿El mejor beso?

-El que te das con alguien por el que sientes afecto.

 

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