Memorias que se esfuman antes de los 65 años #Especial

Marlyn Silva | Archivo |

Existe un tipo de mal de Alzheimer poco común que afecta a personas menores de 65 años y cuyas etapas transcurren con agresiva rapidez.

Un hombre vigoroso o una mujer sin arrugas surcándole el rostro pueden ser parte de una minoría de pacientes diagnosticados con mal de Alzheimer, pues, aunque esta patología se asocia generalmente con personas de la tercera edad, existe una manifestación poco común que afecta a una porción mínima de individuos antes de los 65 años, es decir, cuando todavía no se consideran adultos mayores. Se le conoce como demencia presenil, alzhéimer prematuro o precoz.

La aparición de esta patología es mínima comparada con la que se presenta en la tercera edad  y tiene  la particularidad de avanzar con una velocidad dramática. Al cabo de tres años es probable que el paciente se ubique en la tercera fase de la enfermedad, caracterizada por la pérdida de motricidad, como lo explica el psicólogo Ángel Pereira.

Alguien con esta condición olvida, de pronto, la ruta de regreso a casa, el rostro de algún amigo o familiar o el hilo de un discurso, como lo muestra la película Siempre Alice (Still Alice) estrenada en 2014 e inspirada en el libro escrito por la doctora en ciencias neurológicas de la Universidad de Harvard, Lisa Genova, quien volcó en el texto el drama de pacientes con esta forma feroz del alzhéimer.

De la porción escasa que padece esta clase de demencia en Lara, la Fundación Alzheimer de Venezuela posee entre sus registros dos casos.

Su  origen tiene que ver  con una predisposición genética. “Generalmente, tiene una base genética. Uno analiza en la familia y tienen casos de parientes con alzhéimer”, amplía  Pereira.

Aun cuando exista  predisposición genética también es posible que esta carga no cause daños, aclara el neurocirujano Rafael  Vásquez: “El entorno es capaz de modificar los genes. Si tienes la base genética de una enfermedad y eres una persona que  consume alcohol, no duerme, es como si  estuvieras dándole abono a la enfermedad. Si por el contrario, eres una persona con equilibrio en la salud, duermes bien… los genes no se activan”.

Por eso, sostiene que la mayoría de los pacientes con alzhéimer precoz son personas con antecedentes de alcoholismo, depresión, epilepsia, diabetes, las cuales predisponen al cerebro a sufrir daños cerebrales.

No todo olvido es alzhéimer

Los cambios de  humor, la impulsividad o la incapacidad  para recordar palabras de uso constante son algunos de los síntomas que aparecen en las primeras fases de demencia presenil.

Detectar la enfermedad depende de cuánto interfiere en la cotidianidad un despiste y, aun cuando la memoria falle, no todo olvido significa alzhéimer, pues puede deberse, por ejemplo, a los efectos de un cuadro depresivo, apunta el neurocirujano.

Para diagnosticarlo con exactitud se debe seguir un protocolo científico que incluye un estudio psicológico, neurológico y bioquímico, enumera Vásquez.

 

El poder del amor

El amor, afirma el psicólogo Pereira,  puede llegar  a ser la medicina más efectiva para tratar a los pacientes con alzhéimer. Incluso, en cantidades copiosas puede lograr que el paciente recobre la lucidez momentáneamente, especialmente, cuando se combina con otras  técnicas como la musicoterapia.

Sucedió con uno de los casos tratados por Pereira. Un hombre diagnosticado con alzhéimer olvidó, entre tantos otros, el rostro de su esposa. Con insistencia evocaba recuerdos de la relación entre ambos frente a ella, sin reconocerla.

Como tratamiento, Pereira comenzó a usar la musicoterapia y un bolero despertó en el hombre especial alegría. De a poco, volvió reconocer a su pareja. Lo hizo de forma constante durante un año, aproximadamente, pero perdió la lucidez cuando ella se hizo un cambio estético.

“La música y el amor nunca se pierden”, pronuncia convencido Pereira. De hecho, dice, hay casos de pacientes que han perdido la capacidad de hablar y  pueden tararear o hasta cantar una canción.

Así como la musicoterapia, existen otras herramientas sencillas de aplicar por los cuidadores, quienes normalmente son parientes directos del enfermo.

La Terapia Orientación a la Realidad (TOR) permite situar al paciente en tiempo y espacio. Se practica colocando en lugares visibles fotos de la familia e identificándolas con el nombre de cada uno. Lo mismo con símbolos para ubicación geográfica, colgar  calendarios, pegar calcomanías con el nombre y uso de los objetos.

El trato afectuoso, con respeto, ser amables, replantear comentarios o preguntas para hacer más comprensible la comunicación son consejos de la terapia de validación, también recomendada por el  psicólogo Pereira para ayudar, entre otros aspectos, a mejorar el autoestima y bajar los niveles de estrés.

La ciencia se empeña

En 2013, después de 30 años de seguimiento, el neurólogo colombiano Francisco Lopera comenzó junto con un equipo de especialistas la aplicación de un tratamiento experimental llamado crenezumab a una familia cuyos integrantes poseen un gen vinculado con la aparición temprana del alzhéimer.

Durante la investigación, ha recogido los datos de 4.300 personas de núcleos familiares con riesgo genético de padecerlo. Lopera estudia específicamente los que posean mutaciones genéticas E280A Presenilin-1.

Con este ensayo, declaró el neurólogo a la revista Scientific  American en 2014,  “primero, se va a evaluar la eficacia y la seguridad del medicamento crenezumab en personas con alto riesgo de desarrollar la enfermedad, pero aún sanas. Lo otro, se va a poner a prueba la hipótesis amiloidea”. Esto último, definió, es la creencia que apuesta a que el mal de Alzheimer “se inicia con los depósitos de beta-amiloide en el cerebro que generan una cascada de eventos neuropatológicos que llevan a la neurodegeneración, a la muerte neuronal y a la demencia”.

El  estudio, según la programación del científico, concluirá en 2020 y  sobre los resultados del medicamento, Lopera guarda buen pronóstico: “Soy optimista de que podamos encontrar un resultado, un resultado en el sentido de que se retrase el inicio o se prevengan los síntomas”.

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