Vecinos quieren evitar tragedia en Los Naranjillos

José Manuel Zaá | Iván Piña |

“Nosotros leímos que en esta semana cayó un árbol sobre un carro por Las Trinitarias y queremos evitar eso aquí. Prevenir es mejor que lamentar y por eso hacemos la solicitud”.

Así manifestaron habitantes de Los Naranjillos, comunidad ubicada en el municipio Palavecino del estado Lara, la procupación que les invadió por un árbol que aparentemente está por caerse.

Es por ello que acudieron a EL IMPULSO para elevar la voz a los organismos competentes para que eliminen el peligro.

El señor Freddy Meléndez, habitante de la localidad, explicó que se ve amenazada una línea de alta tensión de electricidad ante el “inminente derrumbe”.

“Esta línea es la que nutre de energía a Coco E’ Mono, El Palaciero, La Morita, Fuerte Terepaima y hasta donde llaman La Lucía, que ya es Simón Planas”.

A Corpoelec le correspondería hacer la poda del árbol porque es el patrimonio de la compañía eléctrica que estaría en riesgo.

La mayor preocupación de los vecinos no es el cableado, sostuvo, sino el bienestar de 245 niños de la Escuela Hermann Garmendia, quienes transitan casi a diario por el sector para ir a clases.

La presunta amenaza se encuentra en plena vía principal de Los Naranjillos, a media cuadra de la mencionada institución educativa.

Destacó que el transporte público, carros particulares e incluso militares, utilizan la vía a diario.

Más de 1.000 familias de Los Naranjillos, en la voz de Meléndez, pidieron a Corpoelec que atienda el reporte 3405787 que hizo la comunidad.

 

Delincuencia desatada

Meléndez aprovechó la presencia del equipo reporteril de EL IMPULSO en la localidad, para hacer un llamado a los cuerpos de seguridad del Estado, puesto que el hampa hace de las suyas en la comunidad rural.

El hurto de ganado prolifera, así como los ladrones que han obligado a vecinos a mudarse.

A su vez, exhortaron a Hidrolara a atender la ruptura de una tubería de aguas negras en plena avenida principal, también a la altura de la escuela.

A los residentes les preocupa las enfermedades que puede causar el líquido contaminado al que se exponen a diario. Además el asfalto se ha ido socavando tras un mes de bote.

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