Jornada de Eliminatorias Mundialistas estuvieron claroscuro para la Vinotinto

Carlos José Méndez | Foto: AP |

A claroscuro. Así transcurrió la doble fecha para Venezuela, en el camino a Rusia 2018, tras empatar con Perú (2-2) en Maturín y caer frente a Chile (3-1) en Santiago, en duelos correspondientes a las jornadas 13 y 14 de las eliminatorias suramericanas.

Por un lado las luces de un mediocampo repleto de calidad, representado en las figuras de los habilidosos, rápidos y técnicos Rómulo Otero y John Murillo, sin olvidar el buen desempeño del portero Wuilker Fariñez, lleno de madurez, pese a sus 19 años. Y por el otro las sombras de una defensa que sigue siendo la peor del concierto suramericano, frágil en todas las facetas, que extrañó como nunca al lateral derecho Roberto Rosales, jugador de nivel superlativo dentro del universo criollo que lleva varios años competencia en ligas “top” como Holanda y España.

La tanda de marzo levantaba enorme expectativa dada la decisión del técnico Rafael Dudamel de dar marcha al recambio generacional, al excluir de la convocatoria a Oswaldo Vizcarrondo, Roberto Rosales y Dani Hernández para dar paso a la nueva camada. El interés estaba centrado en ese punto, en observar la respuesta de los “herederos” de una generación que seis años atrás fue capaz de llegar a semifinales en la Copa América de Argentina.

Desde luego, es un proceso de requiere tiempo, necesita paciencia, porque los resultados no se dan de un día para otro. Precisa de ese periodo de “maduración”. Ahora bien, hay situaciones en las que un proceso similar da pie a la ilusión. Puede decirse que tras una derrota, hay indicios de que el futuro se asuma con optimismo. No es el caso de Venezuela, principalmente por las notorias falencias que evidencia en su zona defensiva, línea en la cual lejos de ser un muro infranqueable, luce como un colador, que atraviesa a su antojo quien lo desee.

En su momento José Manuel Rey y Alejandro Cíchero protagonizaron una yunta eficiente, no al nivel de los mejores elencos de Suramérica, pero con presencia y oficio. Lo mismo Oswaldo Vizcarrondo y Grenddy Perozo por aquel 2011 del cuarto lugar en la Copa América.

Hoy por hoy Wilker Ángel y Mikel Villanueva toman el testigo en el crucial centro de la zaga, pero no terminan de despegar y acusan falta de jerarquía para hacerle frente a delanteros estelares como el peruano Paolo Guerrero o el chileno Alexis Sánchez. Y no hay mayores opciones para probar con otra yunta, aunque revolotea el nombre de José Manuel Velásquez, de vida activa en el fútbol de Portugal.

Allí, en esa zona, radican los dolores de cabeza, todo los contrario a lo que sucede en el mediocampo o zona de gestación, donde abunda material para escoger, con Otero y Murillo a la cabeza. Alejandro Guerra, con 31 años, de un momento a otro cierra su ciclo en la selección, pero pide pista un Otero que vive un gran momento, sin olvidar a Yeferson Soteldo.

El objetivo de todo esto es adelantar el proceso hacia Catar 2022, visto que las opciones de ir a Rusia murieron hace un buen tiempo, por más que recién en estas fechas se hizo oficial la eliminación. Lo dicho, hay destellos interesantes, elementos para rescatar, pero de momento son más las preocupaciones, con una selección que perdió su capacidad competitiva, es presa fácil de sus rivales, y parece andar de retroceso. Y vale decir que la preocupación es lógica, porque el ciclo clasificatorio para el Mundial de Catar arranca en 2019, en apenas dos años.

Necesita darle una vuelta de rosca Dudamel si quiere trasladar a la selección de mayores el éxito y las alegrías que ha tenido y vivido con los representativos vinotinto de categorías menores.

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