#ESPECIAL Amarylis D’Onghia: La humildad se lleva por dentro

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Las apariencias engañan la mayoría de las veces; no siempre hay que juzgar por lo que se ve, reza la frase del comediógrafo francés Molière.

Amarylis D’Onghia, nuestra invitada al Desayuno Foro de EL IMPULSO, reconoce que mucha gente la califica a partir de su apariencia. Pero ella aclara “la gente cree que por ser catira y arreglarme bien soy engreída pero eso no es así”.

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Y así lo demostró a lo largo de la amena charla que compartió con el arquitecto Juan Manuel Carmona, director de este rotativo y la periodista Keren Torres Bravo, jefa de Información.

Apasionada, trabajadora, entusiasta, sensible, competitiva y aplicada, son algunas de las cualidades que definen a D’Onghia, pero al mismo tiempo, sencillez y humildad, valores que evidentemente tiene muy bien arraigados por su formación familiar.

Es araureña pero se siente guara. Nació el 20 de febrero de 1982 a las 12:00 de la medianoche en una clínica de Araure, estado Portuguesa. Su infancia trascurrió en la capital espiritual de Venezuela. Estudió primaria en los colegios Salto Ángel y Ángel de la Guarda, ambos de monjas.

Es la tercera de cuatro hermanas y lleva el nombre de su madre: Amarylis Hernández de D’Onghia, quien atesora una reconocida trayectoria de más de 30 años como jueza, incluso, fue presidenta de la Corte de Apelaciones de Portuguesa.

Su madre es barquisimetana de nacimiento pero cosechó su exitosa carrera en el estado llanero. Estudió Derecho en Mérida, donde conoció a Elías D’Onghia, el padre de sus cuatro hijas (Eliana, Tatiana, Amarylis y Adriana) y quien por dos períodos fue gobernador de Portuguesa por Acción Democrática. El par de abogados se desarrolló profesionalmente en esa región.

La vida de esta joven araureña ha girado en torno a lo judicial, político y público.

“Mi mamá tuvo una carrera impecable. Crecí en un hogar donde se hablaban temas complicados. Tuve que tener mucha madurez como hija para entender que siempre se hablaba de política. Mi papá siendo gobernador por dos períodos por elección popular despachaba desde la casa gubernamental pero tenía un pasadizo secreto por el cual llegaba a los cuartos y se ponía a estudiar conmigo. Mi papá fue un hombre brillante y muy humilde de personalidad. Algunos creen que porque soy catira y arreglarme lo que aparento es mi humildad y la gente no sabe que puedes vestir modestamente y estar muy apartado de la sencillez. Tú puedes ponerte lo que quieras, la humildad se lleva por dentro”.

Sus padres también le inculcaron que pueden enseñarse muchas cosas a través de las palabras pero solo predicando con el ejemplo es posible convencer.

“Para mi papá había dos temas fundamentales, la familia y los valores, es decir, la sencillez, la humildad y la preparación”.

En los 90’, la familia decidió radicarse en Barquisimeto. Para ese momento Amarylis arrancó el bachillerato en el colegio Las Colinas.

Recuerda su llegada a la capital musical como un cambio muy emocionante porque por primera vez la familia gozó de privacidad. En Guanare la residencia era una vitrina.
Aseguró que fue una alumna destacada, por lo cual siempre figuró en el cuadro de honor.
“Nuestros padres nos inculcaron suprema responsabilidad por nuestros deberes. Siempre me dijeron que solo dependía de mí ser la mejor, no de tener a un papá encima”.

Aunque aprobó los exámenes de admisión para estudiar Derecho en la UCV, UCAB o ULA cursó la carrera en la Universidad Fermín Toro (UFT) porque su papá le insistió en que lo más importante era permanecer juntos.

“Siempre quise abogar. Yo discutía todo con mi papá. Él me contradecía y yo a él. Estuve enfocada en que quería ser abogada, considerando además que las oportunidades en la vida no se dan sin preparación”.

A la fecha la abogada suma una Especialización en Derecho Tributario y una Especialización en Derecho Administrativo. Actualmente cursa una maestría en Gerencia Pública en el IESA.

¿Y el amor?

Confesó haber sido muy pretendida pero para ella el amor siempre ha sido un tema serio por lo cual no ha sido de muchos novios. Ha sido estable emocionalmente. Cuando alguien le gustaba, lo cual era inusual, le gustaba por mucho tiempo.

“Me encanta generar empatía, ser optimista, alegre y simpática. Pienso que uno tiene que ser feliz porque la vida es una sola. Yo no me considero afortunada físicamente pero sí muy simpática. Actualmente hay amor en mi vida”.

Si bien no reveló de quién se trata aseguró que no está ligado a la política ni al Derecho.
“Estoy soltera todavía pero el día que me case y decida tener hijos algunas cosas se tienen que tropicalizar. Mis padres supieron estar en lo público sin descuidar a la familia. Mientras no tenga otra responsabilidad no puedo apagar la computadora ni venirme de las comunidades”.

Un amor negado

Con el tiempo la jurista comenzó a sentirse tentada por la política. A su juicio se trata de un amor negado.

“Lo descubrí en el camino, ese sí fue un amor negado. Yo me negaba a ello porque como viví en un mundo político sabía que eso era muy sacrificado. Lo traté de negar. Cuando me preguntaban si tenía aspiraciones políticas lo negaba y decía que lo mío es la gestión pública”.

Sus primeros trabajos

D’Onghia ya acumula diez años en la Administración Pública. Apenas se graduó realizó el componente docente y dio clases de Derecho Administrativo I y II, Contencioso Administrativo y Derecho Constitucional.

Al mismo tiempo comenzó a trabajar en el sector privado con su familia en la Torre David.
Posteriormente se desempeñó como consultor jurídico de la Policía de Lara durante cuatro.

“Nunca he sido una ‘enchufada’ ni tampoco he gozado de ‘roscas’, los cargos que he ocupado obedecen a mi profesionalismo. Recién electo el gobernador Henri Falcón, me llamó para que fuera parte de su equipo y tengo que decir que la institución policial fue mi escuela”.

Apunta que hoy en día se trata de instituciones muy golpeadas, sin embargo, dice que ante tantas limitaciones nos debemos quitar el sombrero porque aunque estos organismos se han desprestigiado, muchos funcionarios las hacen brillar con su esfuerzo, vocación y dedicación.

Luego asumió la Consultoría Jurídica de la Dirección de Seguridad y Orden Público. Al año se desempeñó como directora del Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas. En la actualidad es la presidenta de Fundapyme, coordinadora general de Plan Fénix y militante de Avanzada Progresista.

“Cuando llegué a este peldaño yo lloré. La motivación es importante para el ejercicio de cualquier función pero el reto es lo que te llena de energía. En la función pública el sueldo no es el mejor pero esto me apasiona tanto que no me puedo perder el momento en que dé sus frutos”.

Sobre la migración

A su juicio es tan valiente el que se va como el que se queda. A quienes se van les dice que recuerden el camino porque a todos esos profesionales los vamos a necesitar.
Acerca del documento que formuló el Colegio de Abogados ante el contexto jurídico actual expresó en primer lugar que no hay razones para creer que la Constitución de la República tiene partido político.

“Aquí no se respetan los derechos humanos. El Poder Judicial ha evadido más de 3.000 solicitudes de amparo constitucional y ha dictado 50 sentencias que pretenden coartar y aniquilar un poder autónomo e independiente como el legislativo. Claro que debe haber responsabilidades para los magistrados porque desde el inicio fueron designados inconstitucionalmente. Hay que reinstitucionalizar el Poder Judicial”.

Lo que no se ha entendido, dijo, es que los funcionarios no están allí para interpretar lo que dice la Constitución. Es la Carta Magna la que les dice a ellos qué se debe hacer, por lo tanto, el punto es la autonomía para el ejercicio de las competencias.

Añade que los fallos emitidos por los magistrados son inconstitucionales, no surten efecto, generan responsabilidades y no prescriben.

Por otra parte cree que se necesitan parlamentarios que ejerzan su función y no descansen en la defensa de los principios democráticos.

Sobre la crisis apuntó que tenemos el reto de seguir adelante.

“No nos podemos quedar estancados porque las sociedades no mueren y en Venezuela todavía hay esperanza. Lo único que no hemos perdido es la esperanza y lo notas todos los días cuando ves que la gente sale a la calle a repudiar decisiones emanadas desde el TSJ. Lo que tenemos que hacer es unirnos más”.

Finalmente aseguró que anhela nuevos retos y oportunidades porque considera que desde cualquier instancia social puede seguir aportando.

“Yo trabajo para todo el mundo. A mí me enseñó Henri Falcón que uno no es gobernador de un partido o de una fracción, se trata de ser gobernador del pueblo, ser director del pueblo”.

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