Sólo 300 hectáreas de soya se sembraron en este ciclo

Rosmir Sivira | Fotos: Archivo |

La soya se niega a morir. Los males de 2016 se agudizan y los productores del rubro sólo logran una “simbólica siembra” de 300  hectáreas. Sin embargo, la demanda nacional equivale al cultivo de un millón de hectáreas.

La meta nacional, al igual que el pasado año,  es de 50 mil hectáreas. No obstante, ni siquiera se repetirá la cifra de 3.000 hectáreas del ciclo anterior, lo que  representa una caída del 90 %.

Así lo expuso Ramón Elías Bolotín, directivo de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), quien señaló que si bien el pasado año la meta resultó inalcanzable por la ausencia de semillas e insumos, el presente ciclo de invierno es aún  más crítico, puesto que  cuentan con semilla nacional para 3.000 hectáreas, pero no  han acopiado ningún porcentaje de insumos por parte de la estatal Agropatria.

-Queremos producir y Venezuela cuenta con  dos millones de hectáreas disponibles para sembrar soya, pero las condiciones no están dadas a pesar de que el país necesita  ser               autoabastecido en harinas oleoprotéicas y aceites… No  tenemos el apoyo de quien tiene el monopolio.

Las 300 hectáreas de soya sembradas, son un  acto simbólico que demuestra que el cultivo es adaptable al suelo venezolano.  Tal cometido lo logran con                 herbicidas y otros agroquímicos que les han sido dados en préstamo o “bachaqueados” en el mercado negro.

 

Demanda nacional

La demanda nacional de harinas oleoprotéicas es de 1.400.000 toneladas y de aceites y grasas vegetales de 720.000 toneladas, lo que representa una producción de 1  millón de hectáreas de soya.

A esto se debe sumar el requerimiento de 300.000 hectáreas de girasol y la consolidación de otras 300.000 hectáreas de palma aceitera que ya existen en Maracaibo, Yaracuy y Monagas.

Fedeagro propone la recuperación de dichos rubros, bajo las referidas cifras, a fin  de atender los requerimientos del país.

Se afectan otros mercados

Sin la producción de harinas oleoprotéicas es preciso importar estas para la producción de alimento balanceado  avícola y bovino. Ante las fallas en el mercado, los animales no son alimentados de la manera debida y caen los rendimientos productivos, lo que genera alza de los precios de productos como pollo, huevos, leche, queso y otros.

En la producción de pollo, huevo y cerdos, el 70 % de los costos es generado por los alimentos de los animales. Básicamente este se compone de maíz amarillo, soya y micronutrientes. Al no haber soya, los animales no reciben la proteína necesaria, lo que limita su peso. También afecta la producción de leche en los bovinos.

En la actualidad se encuentran en el mercado, alimentos de baja calidad con iguales rendimientos.

Por este motivo se adquiere un cartón de  huevos entre Bs. 10.000 y Bs. 15.000, el kilogramo de pollo en Bs 6.700 aproximadamente y el kilogramo de queso en Bs. 12.000, entre otros rubros.

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