#ESPECIAL Mascotas también son víctimas de la crisis

Mariángel Massiah | Foto: Karen Paradas |

La organización Perrito Callejero estimó en el 2016 que se había duplicado la cantidad de animales en situación de calle. Desde hace algunos meses es común no solo observar canes mestizos vagando por la ciudad.

Perros de raza como golden retriever hasta poodle se observan circulando en algunas avenidas. Incluso algunos de ellos aún cargan en su cuello la cadena que les colocaron sus antiguos dueños para identificarlos.

Rescatistas aseguran que el abandono incrementó a raíz de la escasez de alimentos y la crisis económica; realidad en la que no se puede dejar de lado la cantidad de familias que han tenido que emigrar y al no encontrar cómo llevarse a su peludo o no tienen con quién dejarlo, deciden abandonarlo.

Sin embargo, mientras algunos criadores abandonan a sus mascotas, existen ciudadanos que pese a todas las dificultades deciden darles una segunda oportunidad a los animales en condición de calle o hacen lo imposible por mantener a sus mascotas. Y pese a toda la realidad del país hay quienes apuestan por permitir un nuevo comienzo a estos animales y comenzar un increíble viaje con el gratificante paso de adoptar.

Comienzo costoso

Según el médico veterinario Jesús García, el primer paso que una persona debe hacer al momento de adoptar una mascota es hacerle un examen hematológico básico que permitirá conocer los procedimientos médicos que requerirá antes de ser vacunado y desparasitado. En el consultorio donde García labora, el costo de este examen oscila entre los 5.000 y 30.000 bolívares, dependiendo del precio del reactivo.

Posteriormente se debe comenzar con el calendario inicial de vacunas para cachorros. La recomendación de los especialistas es emplear dos y hasta tres aplicaciones de la misma vacuna para considerar que los cachorros quedarán protegidos.

El cuadro básico de vacunas para cachorros son: Parvovirus, vacuna sextuple y Rabia. Lamentablemente el tema de las divisas dificultad la obtención de los biológicos para la aplicación de estas inyecciones.

En la gran mayoría de los centros veterinarios se encuentran escasos y los pocos que los tienen, los precios son exuberantes. Al este de la ciudad la vacuna parvovirus cuesta entre 60.000 y 70.000 bolívares, agregándole el precio de las consultas veterinarias que cuesta entre 12.000 y 25.000 bolívares.

Cambio de dieta

Joel Pineda, vendedor de una local comercial ubicado en el centro de la ciudad, dedicado específicamente a la venta de alimentos para mascotas, informó que aproximadamente cada dos meses incrementa un 30 % el precio de la perrarina.

Una bolsa marca Dog Chow pasó de 15.000 a 21.000 bolívares; ante eso, la gran mayoría de sus clientes adquieren perrarina por granel. “Algunos solo se llevan comida de kilo y lo rinden con otros alimentos, y hay quienes nos piden que le preparemos un kilo con la mitad de la mejor perrarina y la otra mitad de lo más barato que exista”, expresó Pineda.

Una de las marcas más económicas actualmente es la Knina; dos kilos de este producto cuestan 14.000 bolívares. El comerciante ve con asombro que en diciembre de 2016 estos dos kilos valían 2.850 bolívares y en marzo incrementó a 52.250.

Muchos venezolanos simplemente no tienen cómo comprarles el mejor alimento a sus mascotas, al cual ni siquiera ellos pueden adquirir los productos de la cesta alimentaria, por el alto costo de los mismos en el mercado. Por dicha razón, han optado por reinventarse nuevas maneras de alimentar a sus mascotas.

Gabriela Fonseca dejó de comprarle perrarina a Mantecado, su perro, asegura que el producto está muy costoso y al menos debe comprarle cuatro kilos semanales para alimentarlo bien, un gasto que en su opinión se sale por completo de su presupuesto. En estos momentos Mantecado es alimentado con sopa. “El alimento lo preparo con pasta, pellejos y conchas de verduras; cuando no hay concha le echo las verduras y cuando no hay pellejos le doy sardina”, indicó.

Por su parte, Sabrina Calo solamente puede alimentar a sus perros adultos con el resto de los alimentos que se trae del comedor de la empresa donde trabaja. A Calo le preocupa que sus perros han perdido un poco de peso, pero no tiene cómo comprarle perrarina.

Otros tantos le compran a sus mascotas pellejos en la carnicería, el kilo del mismo oscila en los 1.000 bolívares.

Para mantener un gato los precios pueden incrementar incluso un poco más. Una bolsa de cuatro kilos de gatarina vale aproximadamente 52.000 bolívares. En el hogar de Ada Pereira, en el cual habitan seis gatos, sus mascotas son alimentadas con sopa de sardina.

En tanto, Alejandro Torres le compra a su gato la gatarina más económica que consiga y la liga con pollo o carne para rendirle el producto un poco más. “Alimentar a un gato siempre sale más caro que a un perro. Los perros se comen cualquier cosa que les des. Pero al gato no le puedo dar ni arroz ni pasta, y todo tiene que saberle a carne, por lo que la gatarina se la mezclo con la proteína que comamos ese día”.

Mutan las enfermedades

La estudiante de veterinaria Miriam Cabezas destaca que en estos últimos meses los venezolanos han descuidado la vacunación, desparasitación y alimentación de sus mascotas, lo que ha originado que los virus muten y sean mucho más resistentes. A los animales estos cambios les afecta no solo en sus sistema digestivo sino que se comienzan a notar alteraciones en su piel, algunos se les puede caer el pelaje, otros sufrir de alergias o se les opaca el color de su pelo.

“Muchas veces los dueños les cambian a su mascota la marca del alimento sin consultar qué proteínas o nutrientes les harán falta para suplir ese cambio. Existen maneras de alimentar de formas más económicas a los animales, pero ellos deben recibir todas las proteínas que requieren por su tamaño y actividad, para que se mantengan sanos, porque luego lo que no gastaron en comida lo tienen que desembolsillar en medicinas”.

Cambiar una vida

Muchos animales de los refugios sólo han conocido una vida de crueldad antes de ser rescatados, y mucho más que nacen en estas instituciones no conocen otro entorno. A pesar de que en estos espacios, los rescatistas de animales son dedicados amantes de los animales, sin duda, estar en un hogar, con una familia estable, es una alternativa mucho mejor.

En el estado Lara existen un par de refugios de animales y algunas organizaciones que se encargan de ser portavoces sobre cuáles animales se encuentran en situación de calle, para que de esta manera sean adoptados.

Así es el caso de la fundación Adopta un Perro o Gato sin Techo, también conocida como Apegate; una organización sin fines de lucro dedicada al rescate, protección y reubicación de animales en situación de calle, maltrato u abandono.

La fundación tiene como objeto: proteger y cuidar animales de la calle o en situación de abandono, rescatar y recuperar a los animales en abandono y reubicarlos en hogares definitivos, implantar programas de esterilización con apoyos gubernamentales o particulares con el fin de controlar la superpoblación de animales en la calle y culturizar a los dueños sobre la responsabilidad en la tenencia de mascotas mediante brigadas de educación sectorizada.

Apegate, a través de sus redes sociales difunde la información de los animales abandonado y le explica a todos sus seguidores cómo y dónde conseguirlos. Cada día al menos un barquisimetano abre su hogar y corazón a un amigo peludo abandonado. Y otros cuantos que no pueden adoptar colaboran con insumos o recursos para alimentar o tratar a quienes ya se encuentran en adopción.

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