El recibo llega puntual, pero el agua no

Marlyn Silva | Fotos: Edickson Durán |
En cruz blanca, 23 de enero y nueva segovia no hay agua. 22/09/2017. Foto: Edickson Durán.

Abrir las llaves de las tuberías en las casas y ver salir el hilo de agua es un asunto del azar los últimos cinco meses en el sector 23 de Enero, Cruz Blanca y parte de Nueva Segovia, al este de Barquisimeto. Cuando, finalmente, tienen el servicio la mayoría de las veces es muy tarde en la noche o en la madrugada, de modo que quienes allí habitan deben desvelarse para poder almacenar agua.

Desde abril la comunidad arrastra con los cortes imprevistos del servicio. No es racionamiento, aclaran los vecinos, pues si así fuera pudieran planificar para hacer las tareas cotidianas, pero sin notificación, es imposible. La noche del jueves, por ejemplo, el líquido comenzó a llegar a las 11:30 de la noche y a las 05 de la madrugada ya no caía ninguna gota. En lo que ha transcurrido de septiembre solo han recibido el líquido en 23 de Enero unas cuatro veces, calculó Carlos Rodríguez, residente de la zona.

La distribución además de no tener un horario fijo es irregular geográficamente. Hay viviendas donde esporádicamente fluye el líquido por las tuberías, pero quienes residen en la calle 2 deben cargar recipientes desde las casas cercanas, porque “ni aire” sueltan las tuberías, dijo el señor Alexis Bracho, quien depende de una pariente domiciliada cerca para poder tener agua.

Hay otros sin la misma facilidad de Bracho y dependen únicamente de su voluntad, como lo testimonió la señora Mirian de Querales, habitante de la calle 2, el trecho de los más desfavorecidos: “Yo me levanto todos los días a las 2 de la madrugada a ver si llegó el agua y nada”.

En ocasiones, entre todos los miembros de la comunidad reúnen el dinero para pagar unos pocos litros ofrecidos por choferes de camiones cisternas privados, pues pese a los reportes sobre el problema formulados ante Hidrolara, no han tenido repuestas, salvo un par de veces que han enviado vehículos con agua.

Pese a lo deficiente del servicio que obliga a los ciudadanos a pasar noches en vela o hacer gastos extras, el recibo de cancelación de las tarifas llega sin falta mensualmente. El jueves, la Sra. Querales canceló 8.050 bolívares, aunque ella y otras cuatro personas de su familia los perjudique el plan hídrico intermitente.

De la hidrológica han argumentado a la comunidad que la poca presión del fluido impide que llegue a todas las casas simultáneamente. Sin embargo, los afectados manejan otras posibles causas. “Nuestra sospecha es que quien abre el agua en la avenida Lara lo hace cuando le parece”, mencionó Rodríguez. Llegó a esa conclusión porque el año pasado protestaron en la calle y cuando el presidente de la empresa acudió para escuchar el reclamo, de pronto, activaron el suministro.

Otro causante, coincidieron otros vecinos, pudiera ser la construcción de edificios como el de una clínica cercana que le resta calidad al servicio de agua potable, pues desde que han comenzado a erigirse “se han acrecentado los problemas en este sector”, apuntó Rodríguez.

Antes de la penuria en 23 de Enero podían hacer los oficios del hogar, asearse y cocinar sin inconvenientes, porque llegaba el agua a diario al final de la tarde y los fines de semana el día entero. Ahora, los vecinos no hacen más que echar de menos esa normalidad.
Se repite en el oeste

Al igual que en el este, en el oeste de la ciudad también padecen las deficiencias de la hidrológica. Desde hace tres meses, aproximadamente, en sectores como Santa Inés, San Vicente y Barrio Nuevo suspenden el fluido todos los días y anteriormente gozaban del servicio de manera ininterrumpida.

 

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