FOTOS: La ruta del aseo urbano excluye la avenida Uruguay

Marlyn Silva | Fotos: Karen Paradas |

La avenida Uruguay con calle 21, al sur de Barquisimeto, es por estos días una curva tapizada de basura, pues el camión del aseo urbano no ha pasado desde hace más de tres semanas.

En principio, dejó de detenerse en cada casa para que los trabajadores recogieran las bolsas con los desechos y ahora se ausentó completamente.

Desde que el camión dejó de pararse frente a cada vivienda los vecinos tomaron por costumbre lanzar los desechos en la curva de la calle 21.

Hace unas dos semanas, dijo una de las vecinas, Laura Ruiz, la acumulación era tanta que algunos habitantes decidieron prenderle fuego y, aunque la redujeron, la acera sigue cubierta con tantos desperdicios que quienes por allí caminan deben hacerlo por el canal de circulación de los carros.

Las moscas abundan y el mal olor incomoda a quienes por allí residen. Ruiz, una de las más perjudicadas dijo que quienes representan a la comunidad en el consejo comunal no se han ocupado de buscar solución.

Sin certeza de cuándo va a pasar el camión del aseo, las personas sacan los desechos de sus casas a cualquier hora. “Uno no sabe qué día ni hora va a pasar el aseo”, dijo Cecilia Monsalve, otra afectada.

Bien pueden pasar 15 o más días sin rastros del vehículo recolector. Años anteriores, cuando Henri Falcón era alcalde, comparó José Mendoza, circulaba la unidad recolectora por la avenida Uruguay tres veces a la semana.

No solo el área residencial padece el problema. En la escuela Terepaima, mencionaron los vecinos, también tienen cúmulos de material maloliente.

Por medio de un trabajador del aseo, la señora Monsalve supo que una de las razones probables por las cuales no llegan a la Uruguay es porque el personal está ocupado en los operativos especiales de limpieza en otros sectores de la ciudad.

Mendoza, por su lado, aportó otra posibilidad: los empleados son mal pagados y por eso no se ocupan de completar el recorrido. La prueba es que no pocas veces se asoman obreros en la bodega que él atiende para pedir algo para comer o beber porque no tienen cómo comprar. Otras veces piden propinas y argumentan que el sueldo no les alcanza. “Por eso no trabajan con fundamento”, atribuyó el comerciante.

En el caso de Monsalve dijo que a pesar de lo deficiente del servicio público cancela la tarifa correspondiente.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios

Comentarios