FOTOS: Santa Rosa, pueblo de fe y silencios

Erick Valcazar | Fotos: Stiven Valecillos |

En el pueblo de la Divina Pastora, existen dos realidades que todos los años reflejan los intereses de las autoridades y las necesidades de sus habitantes. Mientras lo visible de Santa Rosa muestra un aspecto agradable, sus alrededores presentan fallas que pocas veces han sido solucionadas.

Hoy, al entrar al pueblo, se observa una completa reestructuración de la vía principal, que invita a caminar con alegría por el punto de partida de la Madre de Dios este 14 de enero.

Mientras las calles son reparadas, los policías resguardan las zonas para evitar que los vehículos transiten y entorpezcan los trabajos, porque el fin es terminar lo más pronto posible con los proyectos financiados por los entes gubernamentales.

El alumbrado fue uno de los principales elementos a restaurar para toda la comunidad, donde cada trabajador de Corpoelec reemplazó los bombillos que dan vida a la plaza, sin embargo, “la iluminación divina es lo que más quiero en mi corazón, lo terrenal es lo que menos me importa”, describió un devoto al refererirse a las mejoras, en las que también participan ciertos habitantes que cumplen alguna promesa.

Por eso, algunos deciden apoyar sin cobrar un centavo, a pesar de la situación que atraviesa el país, mientras otros al recibir el pago lo donan a la Iglesia.

Ellos igualmente se encargan de cambiarle el aspecto a la fachada del Museo Divina Pastora y la Sala de Reconciliación, debido a que son espacios principalmente visitados por todo el público. El Museo es la casa de la Patrona, sitio que a los creyentes les encanta asistir por una extensa galería que rinde tributo de distintas maneras.

La alegría y amabilidad se transmiten a quienes visitan el Museo para realizar el recorrido por los pasillos sagrados, donde la elegancia se posa en las paredes del sitio, mediante vestimentas que la Madre de Dios usó y recibió en años anteriores. Los sombreros, zapatos, bastón, están allí presentes para propios y visitantes.

De repente…

El pueblo fue sorprendido este lunes con la instalación de una tarima central al frente de la iglesia. Algunos aseguraron que era la primera vez que se colocaba en esa zona. Otros no sabían nada al respecto, porque era extraño cambiar la ubicación tradicional (terraza del Museo).

El padre Jesús Ramírez, encargado de medios de la Arquidiócesis de Barquisimeto aclaró la duda. Mencionó que no es la primera vez que se ubicaba ahí. El año pasado la Gobernación y la Alcaldía decidieron situarla en el centro para aquellas agrupaciones que puedan homenajear a la Virgen al frente de su casa y en plena salida para realizar el recorrido.

Este año, la Alcaldía fue la responsable de levantar el estrado para las orquestas y artistas. El padre Ramírez acotó que “las serenatas serán ofrecidas el miércoles 10, donde asistirá la Orquesta Pequeña Mavare, y el viernes 12 con integrantes de Caraota, Ñema y Tajá, entre otros grupos culturales que homenajearán a la Virgen”.

 

Entre colores y mejoras  a la vía

Otro de los elementos diferenciadores que se apreció en Santa Rosa fue el cambio de imagen a las casas del corredor principal, con pinturas donadas por la Misión Barrio Tricolor. Alrededor de 20 galones se emplearon para darle un nuevo aspecto a la entrada del pueblo, aunque estiman se necesiten más, en especial para colocarle al templo.

Aunque eso no es todo. Algunos trabajadores se encargan de mejorar las calles de la vía principal que rodea a la plaza, el mirador y la iglesia. La reestructuración está en marcha por las zonas más afectadas, como también por algunos sectores ubicados cerca del espacio sagrado. Al parecer, todo va siguiendo el rumbo que fue autorizado.

Pero, hay otra realidad

Sobre esas mejoras que se ejecutan antes de la procesión, los habitantes mencionaron que lamentablemente es solo una máscara por parte de los entes gubernamentales que se dedican a visitarlos con anticipación, y prometen arreglar todos los sectores de Santa Rosa, inclusive, los que no son visitados por los turistas.

Para ellos, los políticos que van, siempre le dicen mejorar su sector; sin embargo, solo queda en promesas.

Algunos octogenarios comentan con incomodidad, estar hartos que no cambie nada, pues todos los años “maquillan” solo para los visitantes y para los habitantes nada. Como dice un dicho, “luz para la calle y oscuridad para la casa”, una frase que encaja con lo que sucede en el pueblo de la fe, donde la inseguridad es otro de los factores que los tiene agobiados.

Asimismo, vecinos del sector Pueblo Abajo, Calle Comercio, alegan que en servicios no les hace falta mucho, porque el agua y el aseo están puntuales. La iluminación y la inseguridad son los mayores problemas que afectan a este sector.

Narran que para llegar a casa tienen que hacerlo antes de las 8 de la noche, porque el camino a transitar es peligroso y sumamente oscuro.

Comentan que hay robos por doquier y más en la noche; zonas donde no hay iluminación son los lugares especiales de los delincuentes para cazar a sus víctimas. “Quejarse con la policía no es de mucha utilidad, porque uno hace el esfuerzo de subir hasta el pueblo donde está la comisaría y a las 7 de la noche ya está cerrado”, comentó un vecino que prefirió estar en anonimato.

Los habitantes de otro sector llamado Pedro López explicaron algo particular: los trabajadores que están reestructurando las calles de esa zona, abrieron más los huecos que habían para asfaltarlos, pero en su descuido, le rompieron una tubería a una vecina y algunas casas se quedaron sin agua.

Orlando Brito, habitante, dijo con preocupación que tienen “problemas de luz, tuvimos que comprar nosotros el bombillo para el poste, por ejemplo. Las cloacas colapsan cuando llueve y hay botes de agua; y cuando solucionan, solo lo hacen por 15 días y desaparecen. Santa Rosa es olvidada del 15 de enero en adelante”.

Así, la morada de la Divina Pastora, repite la historia de todos los años: arreglos para unos días, y descuido por varios meses. De allí, que los habitantes solicitan a las autoridades mayor sinceración con relación a las mejoras de todo el pueblo, una obra que seguramente la Madre de Dios les agradecerá.

 

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