#OPINIÓN Mercaderes del Evangelio

William Amaro Gutiérrez | Foto: Archivo/Referencial |

La historia de Giezi y Eliseo es muy interesante, sobre todo para nosotros los cristianos hoy día. Está allí, en las Sagradas escrituras, precisamente para orientarnos y alertarnos en la forma como llevamos nuestra vida espiritual. Es una historia a la medida de muchos líderes de iglesias, sean de la denominación que sea. Pastores, pastoras, obispos, sacerdotes, rabinos, Ancianos o cualquiera autoridad eclesiástica como quieran llamarse. Con seguridad la mayoría cuando predican de estos 2 personajes centran sus elocuentes intervenciones en los milagros de Eliseo y su entrega sincera. Por cierto, Eliseo duplicó a su mentor Elías en hechos sobrenaturales de los cuales uno de los más emblemáticos es la cura milagrosa de Naamán.

“Naamán general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso” 2Rey.5:1. La historia se resume en que por intermedio de la fe de una niña hebrea que trabajaba como esclava en casa de este general sirio, se dirige donde Eliseo y después de una ceremonia celebrada en el rio Jordán es sanado de la lepra.

Giezi era el ayudante del profeta y tenía su misma escuela. Conoció y vivió el poder de Dios mientras servía a su jefe. Seguramente el profeta de Dios guardaba la esperanza de dejar el legado a su ayudante Giezi así como Elías se lo dejó a Él. Pero a Giezi se le abrió la ambición como sucede hoy con muchos líderes cristianos y cayó en la trampa que el Diablo le colocó. Cuando el general sirio fue sanado llevó presentes millonarios a Eliseo. “Diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos”.

Una pequeña fortuna que cualquiera hubiese querido tener, pero el profeta no aceptó. “Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso” 2Rey.5:16. La gran pregunta que hasta hoy se hace el cristiano o estudioso de la Biblia es ¿Por qué Eliseo rechazó un regalo tan grande?

Sencillamente porque Naamán, su séquito y todo quien supiera de este portentoso milagro hecho por Dios, hasta en nuestros días, concluirían, que los favores de Dios se venden o se pueden comprar y Dios es celoso de esto. Todo lo que Dios otorga al cristiano y a otros, a través de sus siervos. Sobre todo, el don de la salvación, es gratuito. Jesús ya lo pagó en la Cruz del calvario.

Pero a Giezi se le veló el entendimiento, como sucede con muchos hoy y siempre. No podía dejar escapar esta oportunidad. Entonces, corrió tras la comitiva y exigió a Naamán el vil metal. Obviamente, nadie puede esconder sus pensamientos ambiciosos, lujuriosos, tramperos y deshonestos delante del Todopoderoso y fue descubierto. “Entonces le dijo: ¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos…?

Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre” vers 26,27.

Hoy, quienes se aprovechan, como Giezi, del poder de Dios y de su misericordia como líderes de cualquier denominación cristiana a costilla de su feligresía, no serán condenados a vivir contagiados de lepra, pero será peor cuando Dios les pida cuenta en el Juicio Final. “El testigo falso no quedará sin castigo; y el que habla mentiras no escapará.” “(Prov. 19: 5.) ¡Hasta el martes Dios mediante! Próximo ARTÍCULO: “Dice el necio…”.

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