#OPINIÓN Bienvenidos al mundo de la paz y la abundancia

José Gerardo Mendoza Duran | Ilustración: Victoria Peña |

Con preocupación y con toda la fe hablo imaginariamente con mis amigos para que mis mensaje siempre positivo los contagie y mentalmente nos contagiemos en un enjambre y marabunda de gente con fe y  alimentados de esperanza, teniendo un universo de los que nos deseamos el bien para todos y aunque sea con el poder de la mente, de la voluntad y buen vivir rehagamos el país donde demos puro amor y con el  arma del abrazo fraternal  y no las miradas de desconfianza y el puño cerrado, pensar en desearle que todo el mundo le vaya bien, para uno estar mejor, cargado de energía, pensando en la abundancia y no en rencor, venganza, a cualquier esfuerzo por la paz y convivencia, como personas consientes “ debemos  sentir respeto por los más débiles y no abusar haciéndole pagar los males, lo que hacen un llamado al respeto de los indefensos.

El alto porcentaje de personas que no hemos caído en la desesperanza, los que seguimos orando por estas cosas buenas y tan sencillas de hacer pero siempre el pero, que es como un freno para realizar las cosas no la saben hacer o no hay voluntad de hacer, ni tampoco dejar hacer al que sabe, como podemos en un equipo que ejecuta sin antes planificar o asegurarse con los que sí saben de progreso y crecimiento económico y se dan la mano de forma erguida por ver sus ingresos y propiedades sin riesgo y la propiedad privada sin riesgo, ni oír permanentemente amenazas que quitan el ánimo a los hacedores y enfriar al que desea hacer, arriesgar y poner su talento a disposición  del país con espontanea voluntad y la misma razón que el 90 % de los habitantes de este país lo deseamos sabe por qué no, porque aun creemos en nuestro país porque trabajamos por lo que amamos, consideramos el mejor país del mundo, y por qué no nos da la gana y porque sin excepción muy pronto volverá una Venezuela  en pleno crecimiento, amplio, bondadoso, abierto al mundo y amigos de todos los que practican el bien y aun todavía no estamos tristes además debemos hacerle caso a un mensaje que nos envió el papa Francisco, especialmente a Venezuela  y valido al mundo cito “Si la tristeza algún día te hace una invitación, dile que no que ya estas comprometido con la alegría y la fe”.

Cuando las intenciones vienen de mala fe por incapacidad o inexperiencia, nada bueno se puede esperar, aun en el fondo tenga buena voluntad jamás dará pies con bola de no ponerle un poco de humildad, porque nadie es dueño de la razón y la soberbia no es la mejor compañía es que vienen los   errores más cuando se equivocan las vocaciones; de ahí  no podemos esperar asertividad, cada quien a lo que sabe, las improvisaciones acarrean un costo muy alto, no es igual el baile del perreo que bailar un bolerito de cachetico pegado, trancaito, verdad que no puede haber comparación.

En lo que aquí he dicho cargado de buena fe, habla el noventa por ciento de los venezolano, si con el nuevo cono monetario da la impresión de que fue peor el  remedio que la enfermedad por recordar algunas cosas las colas, el efectivo, la escases, el transporte esos venezolanos que andan en las rutas chivos, y en los bancos haciendo colas para que le den un gran favor de su dinero que no alcanza para un pan y medio kilo de mortadela, el transporte aéreo hoy un viacrucis, los servicios públicos no funcionan, el cierre de las empresas a diario eso no ayuda a nadie preguntémonos cuantas familias en nuestro país se han formado bien cuando la fortuna del cabeza de casa su único capital que ha podido ahorrar durante su vida y trabajo honesto es un pequeño autobús, un taxi, un camión, hoy el día a día que le falten dos cauchos o una reparación al motor, no señor no puede, hasta ahí llego su empresa acompañada de tristeza y angustia, no por favor a nadie le gusta esto, ni hace feliz  al 90 % de los afectados y más con ese bombardeo de malas noticias de los que saben de economía, como con eso de que tenemos una inflación diaria de cinco por ciento 5 % y se habla otra que y que está cerca de cuatro millones setecientos, debemos estar preocupados o no, debemos unirnos todos sin discriminación para salvar el país, deseamos todos que cese la persecución al sector productivo y primario del país si el 90 % levanta la mano y el 10% que no está de acuerdo le damos la bienvenida y los esperamos sin odio y sin rencor al mundo correcto, productivo y en paz.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios