#OPINIÓN Día de la Raza e infantilismo histórico #09Oct

Pedro Rodriguez Rojas | Ilustración : Victoria Peña |

Es una demostración de barbaridad e ignorancia que hoy, a pesar de las demostraciones científicas (genoma humano) que evidencian la inconsistencia de esta categoría, nos sigamos refiriendo aun al “día de la raza”, lo que es peor aún, lo celebremos. ¿Qué celebramos el 12 de octubre?.

¿De qué razas estamos hablando? Sin pretender caer en el radicalismo de la “leyenda negra”, que sobre el proceso de colonización acusaran hombres como Mario Briceño Iragorry, y sin la ingenuidad de imaginarnos una América, en plena expansión imperialista, libre de cualquier amenaza externa e imaginarnos hoy qué hubiésemos sido si nadie nos fuera colonizado, lo cierto es que el 12 de octubre de 1492 es el inicio de un proceso violento de expropiación, aniquilamiento y genocidio de culturas milenarias, cuyo progreso –salvo la tecnología armamentística – había alcanzado niveles de desarrollo equiparables o superiores a la de los invasores.

No por esto podemos negar, sin pretensiones de caer en el extremo de “la leyenda dorada” pro colonialista, que nos guste o no, hoy somos lo que somos como cultura en parte debido a este proceso. Claramente lo afirmó Bolívar, no somos aborígenes, no somos negros, no somos españoles, somos otra cosa y ahí nuestra riqueza cultural. Tampoco podemos caer en el infantilismo histórico, de quienes creen que tumbando estatuas y cambiando nombres de lugares van a cambiar la historia y reivindicar a nuestros ancestros.

La verdadera reivindicación de la Resistencia Indígena debe comenzar por estudiar e investigar sobre un tema aun poco conocido como es la vida y organización de nuestros primeros pobladores. Hoy vemos como los mismos que tumban estatuas inventan etnias, héroes caciques, revueltas indígenas, llegan hasta señalar la existencia de indígenas en nuestro territorio desde hace más de 30 mil año, cuando todas la evidencias científicas son de 14 mil años máximos. Es decir, una historia inventada y fabulada a “la carta” al gusto de estos seudos historiadores que sin ninguna investigación científica dicen lo que primero se les ocurre.

Cuando celebramos el día de la raza, estamos legitimando los movimientos segregacionistas, xenofóbicos, que han inundado la historia de la humanidad, no solo la del tan citado y manipulado caso del nazifacismo, sino las diferencias que desde los imperios greco- romano han pretendido dividir el mundo entre una raza superior y otra de bárbaros. Desde el centro de Europa se construyó toda una práctica e ideología dominante que partió de la idea de la superioridad y el destino manifiesto de esas culturas sobre el resto del mundo.

Así los egipcios, cuna del hombre y de la primera civilización, fueron catalogadas de bárbaros, igualmente los árabes, a pesar de la superioridad cultural y científica de estos con respecto a la Europa retrograda de la Edad Media, bárbaros fueron por igual los mongoles, los turcos, las culturas africanas y nuestras culturas azteca, maya e inca.

Esta prepotencia occidental fue claramente heredada por Inglaterra en su colonia norteamericana, que ha representado históricamente uno de los centros de mayor xenofobia y racismo fundamentalmente hacia los pobladores de color negro, a quienes hace pocas décadas, producto de muchas luchas se le reconocieron su derechos civiles, pero aun hoy, junto al latino, forman parte de los sectores marginados de la sociedad actual. Manifestación de racismo es sin duda el trato que se le da en Europa a los inmigrantes asiáticos y africanos, en nuestra “madre España”, donde somos considerados “sudacas”.

El terrorismo que todos los días trasmiten los medios de comunicación, en manos de los más poderosos grupos económicos, noticias, películas, publicidad, donde el árabe es siempre el terrorista, enemigo de la humanidad, el negro y el latino siempre ladrones y drogadictos, son sin la menor duda demostraciones de que el racismo no es una condición de nuestro pasado histórico sino lamentablemente una terrible realidad actual. Lo que es peor, que existen políticas institucionales que de una u otra forma dan vida al racismo.

Los acontecimientos terroristas, además de lamentables y detestables, exigen una revisión de lo que se ha hecho llamar el nuevo orden internacional o globalización, que ha pretendido nuevamente erigir una cultura, una civilización dominante económica y militarmente, sobre el resto de las culturas, la mayoría de ellas más antiguas que la cultura occidental.

El mundo pudiera estar en presencia de la más espantosa manifestación de racismo e intolerancia, cuyo pretexto hoy pueden ser los talibanes, los árabes, el Islam, el tercer mundo. Al final los culpables y las víctimas de los sucesos bélicos son los pobres, que son la mayoría de pobladores de este mundo llamado tierra.

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