#OPINIÓN El péndulo de la historia #10Oct

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

En más de una ocasión he leído declaraciones de mandatarios electos para gobernar países democráticos, en las cuales destacan que el poder es transitorio, a sus hijos y demás familiares les recalcan que estarán poco tiempo gobernando y esa realidad no la deben olvidar. Por eso quizás no sienta simpatía por la Monarquía. Las hijas del presidente Obama, por ejemplo, estaban muy jóvenes cuando su padre llegó al poder y les enseñaron el valor del trabajo y la necesidad de una vida discreta.

Acá en Venezuela recuerdo también el comportamiento de las respectivas familias  residenciales. Los Leoni, Caldera, Pérez, Herrera y Lusinchi vivieron siempre pensando que el poder terminaría en poco tiempo. Nadie debe pretender que el poder sea para toda la vida y la familia debe sentir y vivir con la idea de que las mieles del poder, terminan y terminan rápido. Ese fin llega por mandato constitucional, el poder es transitorio, o porque el péndulo de la historia es inexorable, todo cambia en la vida.

Escribo estas líneas cuando termino de revisar los resultados del domingo pasado en Brasil. Lo que ocurrió en ese proceso electoral limpio, con observación internacional, con un organismo electoral autónomo del gobierno que termina, era impensable hace unos doce o dieciséis años, cuando el señor Lula ganó su primera elección y cuando luego repitió.

Estaban entonces en boga las ideas socialistas del Foro de Sao Paulo del Partido de los Trabajadores brasileño. Era Chávez la vedette de América Latina con su Socialismo del siglo XXI que resultó luego un gran fracaso, lleno de corrupción destructora y desde luego, estaban siempre presentes los despiadados hermanos Castro de la sufrida Cuba comunista.

Probablemente estaba dando vueltas también por ese perverso Foro de Sao Paulo, el español Pablo Iglesias del partido Podemos de España, hoy en el poder gracias a esas carambolas de los políticos logreros que hacen lo que sea por llegar al gobierno. Parecían, hace doce años, factores invencibles en la política latinoamericana. Néstor Kirchner en Argentina y luego su esposa tan arregladita ella que parecía no quebrar un plato. El Tabaré Vásquez en Uruguay un poco más serio que el resto de sus congéneres, Fernando Lugo, obispo apóstata y lleno de historias inmorales en su vida, la señora Bachelet un poco más seria también pero de igual hechura socialista, Humala y su mujer en Perú llenos de historias nada ejemplares, el corrupto Correa, arrogante y perverso.

Todo eso terminó como tenía que terminar: Corrupción, destrucción, mentiras a granel, desconcierto en sus pueblos y muchos de ellos huyendo de sus pueblos que decían estar “liberando”. Hoy han sido repudiados por sus respectivos países y el domingo pasado Brasil le dio a ese PT una contundente derrota que lo deja fuera de competencia, Dios quiera que para siempre o por lo menos por un tiempo muy largo. El péndulo de la historia comienza a marcar el regreso de la democracia y la libertad a nuestros pueblos de América Latina. Aprendamos esta lección de la historia para que esa libertad y democracia no las perdamos más nunca.

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