#OPINIÓN Anarquía y caos #31Oct

Maximiliano Pérez | Ilustración: Victoria Peña |

“El anarquismo, como concepto político, es una ingenua abstracción flotante. Por
todas las razones citadas, una sociedad sin un gobierno organizado estaría a los pies
del primer criminal que se presentase, que la precipitaría en el caos de las guerras
entre bandas. Pero la posibilidad de la inmoralidad humana no es la única objeción a
la anarquía. Incluso una sociedad en la cual todos sus miembros fuesen completamente
racionales e impecablemente morales, no podrían funcionar en una situación de
anarquía, es la necesidad de leyes objetivas y el arbitrio de desacuerdos honestos entre
hombres el que necesita del establecimiento de un gobierno”. Ayn Rand (2-2-1.905 / 6-3-1.982).

Filosofa y escritora rusa, de origen judío, Alisa Zinóvievna Rosenbaum, conocida como
Ayn Rand, obtuvo la nacionalidad estadounidense y fue autora de celebres novelas
como: “El Manantial y La Rebelión de Atlas. Desarrolló un sistema filosófico
denominado “Objetivismo.” Defendía a los sistemas económicos que le permitían al ser
humano vivir como tal, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar. Por tanto
rechazaba absolutamente al socialismo (F: Internet – Wikipedia).

Es realmente lamentable y hasta vergonzoso, lo que está ocurriendo en la “Tierra de
Gracia” llamada Venezuela con la destrucción total de la infraestructura, de los
servicios públicos, del sistema de salud, del sistema productivo y del sistema de
transporte.

La inflación incontrolada producto del sistema económico impuesto, hace presumir un
plan macabro para acabar con la calidad de vida de los venezolanos, trayendo consigo el
exterminio del sistema de transporte privado que prestaba servicio a la colectividad,
teniendo como consecuencia nefasta, la instauración de la anarquía que socaba el
cumplimiento de las layes. Un excelente ejemplo es la violación constante al Estamento
Legal que regula el tránsito terrestre.

La Ley de Tránsito Terrestre y su reglamento norman el uso de los vehículos,
comenzando con los de tracción a sangre hasta el transporte de carga pesada. Establece
la normativa que deben cumplir los vehículos utilizados para el transporte de los
ciudadanos así como también para trasladar animales, es aquí donde toca reflexionar.
La destrucción sistemática de los vehículos para el transporte de pasajeros, en su forma
convencional “DESAPARECIO CASI TOTALMENTE…” Y dio paso a las llamadas
“RUTA CHIVO Y/O PERRERAS”.

Apiñamiento de seres humanos en vehículos totalmente inseguros, e insalubres, donde
antes se transportaban animales y materiales diversos, que no son aptos para el
transporte de pasajeros, y los expone a accidentes fatales. Ya han ocurrido muertes por
el uso indiscriminado de este tipo de vehículos ante la mirada indolente de las
autoridades que otrora velaban por la vida de los ciudadanos; las mismas que actúan en
las alcabalas donde, presuntamente, reina la impunidad, ante: “Dame pa´ los frescos”.

Se les pide a los conductores hasta la partida de nacimiento del perro de la abuela; se
exige el cumplimiento de las normas para el transporte de carga, y se avala
abusivamente la violación de las normas que preservan la vida de los seres humanos.
El llamado es a la reflexión de las autoridades que han aceptado la responsabilidad de
hacer cumplir el Estamento Legal de la República.

“Debemos ordenar el caos. Y no tengo duda que el mejor y más veloz método es
implantar la ley de los ciudadanos en vez de la de la turba”. Mahatma Gandhi.

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