#OPINIÓN Y los sueños… ¿sueños son? (Parte 1) #25Nov

Juan José Ostériz | Ilustración : Victoria Peña |

Estamos a un mes de una fecha mundial: “el nacimiento de Jesús.” ¿Estamos preparados para recibirlo y pedirle que traiga la PAZ a los seres humanos de buena voluntad? Por ello, les presento a mis lectores – hoy y los próximos domingos- este título en 4 partes antes de explicar cómo se implementar el cambio con una Educación y Universidad “disruptiva”:

Silencio en el mundo… Estoy en un lugar desconocido para mí. Se me presentan un niño y una niña venezolanos y me dicen: “Tío: Móntate en nuestra nave sideral. Pide un deseo, sólo uno”.

Yo formulo un rosario de ellos…Quisiera remontarme a la región cristalina y secreta del espacio, donde los pensamientos y las realidades profundas se hacen visibles. Atrás quedarían:

  • El vapor espeso de las ambiciones desmedidas de los que ejercen el poder;
  • Las montañas donde se apilan los escombros de proyectos tiránicos fracasados;
  • El tufo denso de la represión en Euskal Herría y del odio que viví de niño, que produjo la ETA, y ha llevado más violencia y muerte con su terrorismo, y gracias a Dios y al pueblo vasco, hoy desaparecido;
  • Los aires malsanos de las auto exigencias excesivas;
  • El aroma enervante del narcisismo de los que gobiernan;
  • El no entender por qué los gobernantes venezolanos insultan a sus ciudadanos y los encadenan a cualquier hora, durante horas; violan la Constitución, porque les da la gana; regalan el dinero de los venezolanos a países extranjeros, cuando hay tanta pobreza y necesidades en Venezuela;
  • El aceptar, sin protesta, la compra militar de armas, donde una ametralladora vale lo mismo que el sueldo de un Titular a Dedicación Exclusiva, cuando Venezuela, según la Constitución es un territorio de paz;
  • La chulería del siglo XXI, que a diferencia de su significado en Madrid o Sevilla, que tiene que ver con una cosa bonita, graciosa o guapa, en la acepción criolla en Caracas o Sabaneta significa: “aprovechamiento para vivir a expensas del trabajo de otros”, y…
  • Miles de cosas más, muchas de ellas no publicables,

Para venir a quedar solo, ante el paisaje de la verdad que resplandece ante mis ojos con el lema:

“Paz a los seres humanos de buena voluntad”.

Quisiera, sin injusticia:
  • Poder juzgar a los demás por lo que acontece dentro de mí mismo y, lo confieso:
  • Anhelaría hallar que, todos los venezolanos sin excepción, compartiéramos una misma acción de tolerancia y paz, no entendidas –ambas- como simple ausencia de hostilidades, ni como ese lugar común al que recurren los oradores para vituperar los males de la guerra, que se supone es su contraria, sino:
  • Como medio para coincidir en la plenitud de esa superior inocencia, que consiste en reconocer los errores con la misma tranquilidad de vida que los aciertos, contemplados los unos y los otros en la unidad que les presta el conocimiento de nuestra propia indigencia.

Y dentro de ese sentimiento, que no tiene otra salida que el bajarnos de los pedestales que nos hemos construido cada uno, brotaría un anchuroso sentimiento de amistad venezolana de: “donde comen dos, comen tres”, -que aprendí en mis años mozos- amistad que surge, como el adjetivo indica: de sentirse compañeros de miserias y riquezas, partícipes de inclinaciones, de debilidades que reconocemos como tales con entera franqueza, sin paliativos ni máscaras, esencia de los buenos venezolanos.Y quizá, dentro de esta macedonia de errores comunes a nuestras vidas, llegaríamos a descubrir, allá en lo hondo de nuestro ser -en lo que llamamos el alma- como una joya antigua encerrada en el baúl guardado en el desván, un sentimiento de nostalgia del “Paraíso que fue Venezuela y… ¡no lo sabíamos! y…¡no supimos defender!”

 

PRÓXIMO DOMINGO: Continuaré con este sueño en base a Presentimientos – Comprensión – Personajes nefastos – Nueva visión.

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