Arrestan a sacerdote por abuso de niña y Arquidiócesis se pronuncia #28Nov

Texto y Foto Nota de Prensa |

El Arzobispo de Maracaibo, estado Zulia, Mons. José Luis Azuaje, pidió perdón y condenó el abuso perpetrado por el Parroco Iván Merino Padial contra una menor de 12 años, lo que llevó al arresto del sacerdote que ya ha sido suspendido de su ministerio.

Según informan medios locales, el sacerdote de la Orden de los Agustinos Recoletos y vicario parroquial de la parroquia Santísima Trinidad, fue detenido la noche del sábado 24 de noviembre tras ser encontrado infraganti en su auto con una menor de 12 años.

El caso está en manos de la fiscalía 32 del Ministerio Público en materia de Protección de Niños Niñas y a Adolescentes.

En un comunicado publicado este 28 de noviembre, Mons. Azuaje y su Obispo Auxiliar, Mons. Ángel Caraballo, pidieron “perdón a la menor de edad, sus familiares y a toda la comunidad eclesial, por el daño que han sufrido en nuestro seno, pudiendo llegar a dudar de su fe, por el pecado de quien está llamado a cuidarlos y animarlos en el camino del seguimiento fiel a Jesucristo”.

Asimismo manifestaron su “más firme y contundente condena a esta acción lasciva y a toda forma de abuso sexual, especialmente si dicha acción es cometida por un sacerdote”.

En el comunicado señalaron que los Agustinos Recoletos ya iniciaron “el proceso previsto en el Código de Derecho Canónico, en las Normas de los Delitos Más Graves y en el Protocolo establecido por la Conferencia Episcopal Venezolana para estos casos, a fin de que se restituya la justicia, se repare el escándalo y se reforme al clérigo culpable”.

Esto se hace “acatando y respetando las leyes propias del Estado de la República Bolivariana de Venezuela”, precisaron.

El comunicado informó que se ha prohibido al P. Iván Merino “el ejercicio del ministerio sacerdotal en la Arquidiócesis de Maracaibo”.

La Arquidiócesis reiteró su compromiso para que estos casos no vuelvan a ocurrir. Tras recordar que la mayoría de sacerdotes “dan la vida por amor”, los prelados animaron a rezar para que “el Espíritu Santo nos conceda una Iglesia que ‘sea un vivo testimonio de verdad y libertad, de paz y justicia, para que todos los hombres se animen con una nueva esperanza’”.

 

 

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