#OPINIÓN Una visión de gobernanza #15Dic

Stalin González | Ilustración : Victoria Peña |

Se pueden identificar muchos orígenes de la profunda crisis que vivimos cada día los venezolanos. Sabemos las principales causas que han causado efectos tan devastadores como tener la peor hiperinflación de la historia de América Latina, de haber hundido el 90% del país en pobreza, y padecer de la crisis sanitaria más grave de los últimos 100 años. Para cada situación la causa principal ha sido la desinstitucionalización del país.

Cuando hablamos de instituciones, queremos resaltar no sólo aquellas prácticas que construimos con el nacimiento de la democracia en Venezuela, desde el voto de todo ciudadano mayor de edad, hasta la organización político administrativa en municipios y estados descentralizados, en distintos niveles de gobierno y competencias en la atención de lo público. También queremos poner de relevancia las instituciones reconocidas como la mejor manera de organización político-social, tales como la separación y contrapeso de poderes en las distintas ramas: ejecutiva, legislativa y judicial, el imperio de la ley en un Estado de derecho y la consagración de la ciudadanía como igualdad de todos ante la Constitución y las leyes.

Un buen gobierno debe atender y saber reconocer las mejores prácticas de organización social, para empoderarlas y promocionarlas como la mejor forma de gobierno, sea local, regional y nacional. Las mejores acciones y decisiones de políticas públicas son aquellas que son formadas por la ciudadanía, con la mediación de los distintos actores políticos y sociales, y a través de los canales institucionales para la creación de leyes, normas y reglamentos.

En este sentido, los partidos políticos tienen un rol importante en las formas de representación de los principales intereses y visiones de las comunidades, y en el proceso de negociación y articulación de propuestas electorales, con las políticas públicas dispuestas para el bienestar de todas las personas.

A lo largo de estos veinte años, hemos perdido la oportunidad de impulsar estas prácticas como la mejor forma de hacer política. Por un lado, la propuesta chavista ha significado la desinstitucionalización de todas las organizaciones del país. Desde la separación de poderes públicos, pasando por la imparcialidad del árbitro en todo proceso electoral, la democracia como el mejor sistema de solución de diferencias en la sociedad, afectando a toda la esfera de acción pública del país. Por el otro, el secuestro de las instituciones del Estado por parte del partido de gobierno, condenó a los partidos políticos a un alejamiento de las comunidades y de la defensa sus los intereses frente a las instituciones.

Por esto, nuestra propuesta se orienta a promover las mejores prácticas y la búsqueda de los mejores resultados para la sociedad. Desde la elaboración de ordenanzas municipales, hasta el seguimiento de las recomendaciones de políticas económicas estratégicas que se muestran como experiencia regional y mundial, en un mundo cada vez más globalizado e interconectado. Nuestro trabajo está orientado a, no solo exigir, sino a demostrar desde nuestros distintos puestos, que la política puede ser ejercida para el bienestar de todos, con criterios de responsabilidad y respeto a la vida en comunidad.

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