#OPINIÓN Una visión del petróleo en el país #22Dic

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

La industria petrolera ha sido el pilar de la modernización y de la construcción de la Venezuela del Siglo XX y, lamentablemente, durante los últimos 20 años, ha sido el instrumento de corrupción y la demostración más visible del mal gobierno que nos ha llevado a la peor crisis de la historia del país.

Mucho se ha escrito en Venezuela sobre la industria petrolera y su función para la edificación de un mejor país. Desde frases célebres como “sembrar el petróleo” con la intención de utilizar los recursos petroleros para el impulso del sector agroindustrial venezolano, hasta la profética referencia del petróleo como “excremento del diablo”, como presagio de las malas prácticas que puede traer la administración de este recurso tan importante para toda la economía mundial.

Nuestra industria petrolera ha pasado por diversos modelos de gestión, desde la indiferencia mostrada por Gómez, pasando por criterios de 50-50 de la renta petrolera, nacionalización, apertura petrolera para la atracción de inversiones, hasta las visiones de empresas mixtas creadas en este gobierno.

Pero es este gobierno el que más presión le ha puesto al modelo extractivista, olvidándose de los demás sectores productivos del país, desde la agricultura y la ganadería, pasando por las empresas básicas, hasta productos elaborados en la industria del calzado, de alimentos procesados y muchos otros. La visión de dependencia al petróleo que hizo el gobierno, condenó al resto de los sectores al fracaso y al abandono.

Mientras esto sucede, en un contexto donde hubo la mayor bonanza petrolera por el aumento del precio del barril, la mayoría de los países exportadores de petróleo aprovecharon los recursos extraordinarios para crear infraestructura, diversificar su producción nacional, y hasta crear fondos de estabilización; casos como Qatar, Noruega, Rusia, y sin irnos más lejos, Colombia y Ecuador, han usado el dinero para mejorar las condiciones generales del país.

El paradigma petrolero contemporáneo ya no ve a los combustibles fósiles como un recurso que se va a agotar en el tiempo, sino que, por el impacto ambiental que genera, lo más probable es que se consiga una fuente energética más amigable al ambiente mucho antes que los pozos se agoten, y hacia este escenario debemos movernos.

El petróleo es nuestra principal ventaja competitiva para insertarnos en un mundo cada vez más abierto. Debemos saber utilizar esta ventaja para desarrollar capacidades relacionadas. Innovar en nuevas formas de energía es una de las mejores alternativas que tiene PDVSA para adaptarse a las tendencias del mercado. Ampliar la cadena de productos derivados del petróleo, con valor agregado hecho en el país es una de las maneras más eficientes de ampliar nuestras capacidades con mano de obra nacional, con un gran apoyo de los sectores académicos y de investigación.

Debemos alejarnos de una visión exclusivamente rentista y depredadora de los recursos del Estado, como han sido los últimos 20 años de gobierno, para apoyarnos en una industria que sea capaz de generar oportunidades de trabajo y de empleo de calidad para todos. Nuestra visión del petróleo es la de una industria nacional que realmente favorezca a desarrollar nuevas capacidades productivas de Venezuela.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios