Bajo escrutinio grupo guías de migrantes a frontera de EEUU #25Dic

AP | Foto: AP |

A dos semanas de comenzar su viaje en un abrasador día de octubre a unos 3.900 kilómetros (2.400 millas) de la frontera de Estados Unidos en San Diego, México invitó a los migrantes centroamericanos a permanecer en el sur de México y trabajar, representando un momento crucial para las personas en busca de asilo.

Irineo Mujica de Pueblo Sin Fronteras les dijo a varios miles de migrantes acampados en la plaza central de Arriaga después de caminar y pedir aventón 100 kilómetros (60 millas) ese día que el entonces presidente Enrique Peña Nieto estaba por dejar el puesto, y que México en el pasado ha rechazado ocho de cada 10 solicitudes de asilo. Brevemente mencionó que Estados Unidos intentaría bloquear sus esfuerzos, pero que esa decisión dependía de los migrantes.

Al rechazar la oferta de México, le dieron un voto de confianza a Pueblo Sin Fronteras, que ha guiado a grandes grupos de centroamericanos a la frontera de Estados Unidos en San Diego, donde solicitan asilo u otras formas de protección. Sería la cuarta vez en dos años que el grupo acompañó a la caravana al mismo destino, Tijuana, un lugar común para migrantes con una red de albergues y organismos no lucrativos que ofrecen ayuda.

Para los migrantes, es más seguro atravesar México en grandes grupos, debido a la violencia en el país. Dichas travesías serían casi imposibles sin ayuda de Pueblo Sin Fronteras, un colectivo de unos 40 activistas de Estados Unidos y México que está más asociado con el fenómeno de las caravanas rumbo a Estados Unidos. Mujica, con doble nacionalidad mexicana y estadounidense y quien creció en Arizona, es una de las voces líderes.

Pueblo Sin Fronteras afirma que simplemente acompaña en lo que llama un “éxodo” de centroamericanos y quiere asegurar el derecho de los migrantes a ser respetados. Sin embargo, con frecuencia ha sido criticado, incluido por parte de personas que alguna vez fueron aliados, ya que dicen que tiene una mayor participación de la que reconoce, minimizan los peligros de la travesía, sobre todo para las familias y niños pequeños, y motivan la inmigración ilegal.

Adelaida González, una guatemalteca de 37 años de edad que se incorporó a la caravana con su hijo de 15 años y con un vecino, dijo que ahora que está en Tijuana, se arrepiente de no haber aceptado la oferta del gobierno mexicano de quedarse y trabajar en Chiapas.

“Nunca nos dijeron durante el camino que este iba a ser tan duro”, dijo Gonzalez.

Pero Mujica defendió la actuación del grupo.

«Nuestro compromiso primero era salvaguardar la vida de los migrantes su integridad física y tratar de informarlos lo más que pudiéramos. Culpar a las personas que ayudan es una locura pero si lo quieren hacer, adelante», dijo Mujica.

Linda Romero, coordinadora del albergue Juventud 2000 en Tijuana, dijo que Pueblo Sin Fronteras da falsas ilusiones a los migrantes en su travesía para obtener estatus legal en Estados Unidos. Los organizadores tendrán buenas intenciones, pero las grandes caravanas ponen en riesgo la seguridad de los niños pequeños, agregó.

Alejandro Solalinde, un sacerdote mexicano muy respetado por su trabajo con migrantes centroamericanos, afirma que el grupo le impidió advertir a miembros de la caravana que no es el momento para ir a la frontera con Estados Unidos y se hizo de la vista gorda con los secuestradores entre la caravana.

«No tiene caso hacer esos recorridos inhumanos como los han hecho», dijo Solalinde. “Pueblo Sin Fronteras no tiene escrúpulos”, le dijo al periódico mexicano SinEmbargo.

Pueblo Sin Fronteras recaudó 46.000 dólares en donaciones para la más reciente caravana, que dirige los donativos a través de Libertad para Inmigrantes, una organización basada en Oakland, California exenta de impuestos que defiende la abolición de los centros de detención, dijo Roberto Corona, quien fundó el grupo en 2009.

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