#OPINIÓN Ventana abierta: El gran reencuentro #23Ene

Eduardo González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“…que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza”

(Apocalipsis 5:12).

Cada 23 de Enero, la historia recuerda que miles de personas se congregaron y lucharon para cambiar la línea caudillista del país, en 1958. Por alguna razón, Dios, el Juez, Abogado y Salvador Jesucristo lo permitió así.

Según Apocalipsis 5, hubo millares y millares delante de Jesús. Por eso dice el texto “El Cordero que fue inmolado”, es el único (tras la resurrección), quien recibió el poder o autoridad para abrir los libros y se le dio la gloria y alabanza en el cielo. Creemos que es muy oportuno este mensaje, cuando el mundo en general le está rindiendo adoración a cualquier cosa, dejando a Dios o a Jesús en segundo plano.

En la Patria celestial, hubo una gran multitud, en mínima escala, el 12 de Enero en horas nocturnas, mucho menor que en el cielo, varios exalumnos del Liceo Mario Briceño Iragorry, promoción 1973 nos agrupamos y algunos teníamos hasta 40 años sin vernos.

Dicha reunión, mereció que escribiéramos un mensaje para los asistentes, haciendo un paralelo cuando ocurra la salvación y se produzca el gran reencuentro entre todos los seres que se aman. Sentimiento que deseamos compartir con nuestros lectores.

Por cuestiones de espacio, únicamente podemos repetir algunas de esas palabras y dijimos: Gracias a Dios por habernos permitido reunirnos… Al llegar fuimos recibidos amablemente por los anfitriones… De inmediato hubo emociones diversas, expresiones de afecto por tal  encuentro. Allí observamos una amistad sin límites; los abrazos y cantos no paraban; donde Franklin (cumpleañero del día), Jesús Napoleón y todos en general, interpretamos canciones con nuestras voces o instrumentos musicales, evocando el Orfeón o la estudiantina de dicha Institución. Hubo anécdotas que trajeron gratos recuerdos; elocuentes mensajes y las fotos iban y venían, compartidas en distintos medios sociales por los asistentes. En la despedida, las bendiciones y buenos deseos no se hicieron esperar.

La mayoría de los asistentes, son destacados profesionales que hemos dado mucho y todavía nos queda por dar a esta gran Venezuela. Entre otros: Oswaldo Sayago, Zulma Molina, Arllet Mavare, Roger Matute, Odalys Peraza, Jesús Napoleón Arráez, Aida Andrade, Rafael Isturiz, Liliam Venegas, Elvira Bravo, Franklin Silva, Evelin Strauss.

Hubo quienes no pudieron estar fuerza mayor, pero también profesionales que triste o favorablemente algunos de ellos están fuera de Venezuela, dando su conocimiento y fuerza a otros países. En el próximo, Dios mediante, pudieran estar: Joel, Aly, Anibal, Arnoldo, Briceida, Carmen Alicia, Jhonny, Maria Teresa, Marisela, Mildred, Norka, Ramón, Reinamar, Ruben, Pablo, Xiomara, Maria Elena, William,  Claudio Miguel.

Repetimos, nuestra reunión fue de pocas personas, pero según Apocalipsis 5, hubo una gran multitud que recibió a Cristo después cumplir su misión terrenal. Según Ducan Jacques (2008), eso nos asegura “que tenemos un Sumo Sacerdote ‘y Juez’ en el cielo (ver Hebreos 8:1, 2); evento profetizado en Daniel 7:10. Jesús aboga por nosotros y nos juzgará, de acuerdo a los libros celestiales. Al finalizar el juicio, Cristo vendrá por Segunda vez.

Venezuela, al igual que el mundo, ha de ser revisada y todos compareceremos ante el Juez (2ª Corintios 5:10), pero la humanidad está invitada al gran reencuentro de la Salvación y llamados a prepararnos, ante los ojo de Dios, para no ser hallados faltos.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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