#OPINIÓN Buena nueva: Resucitaremos transfigurados #17Mar

Isabel Vidal de Tenreiro | Ilustración: Victoria Peña |

Al final del tiempo y comienzo de la eternidad todos resucitaremos: unos para vivir en el Cielo en cuerpo y alma glorificados, y otros para lo mismo…pero en el Infierno.

¿Cómo seremos al ser resucitados? “El transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso” (Flp. 3,17 – 4,1)

En la transfiguración, los tres Apóstoles que fueron testigos de ese milagro, nos dieron un avance de lo que luego fue la Resurrección de Cristo y de lo que va a ser la nuestra.

Nos cuenta el Evangelio (Lc. 9, 28-36) que estando con Pedro, Santiago y Juan en el Monte Tabor, Jesús se puso a orar y “su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y fulgurantes”. Diríamos
que ellos pudieron ver algo de la gloria divina.

Y es que los apóstoles andaban consternados por el anuncio que, unos días antes, les había hecho Jesús de su Pasión, Muerte y posterior Resurrección. Entonces Jesús quiso reforzar la fe de sus más allegados, mostrándoles algo de su gloria, dándoles un preludio de lo que sería su Resurrección.

Ciertamente, nosotros también seremos resucitados. Pero antes hay que avanzar por el camino de Cristo: primero cruz y luego resurrección.

Hay que seguir a Cristo en todo. Sea en el Calvario y en el Tabor. Sea en las penas y en las alegrías. Sea en los triunfos y en los fracasos. Sea en lo fácil y en lo difícil. Sea en lo agradable y lo desagradable. Sea en los aciertos y desaciertos. Todo, menos el pecado, es Voluntad de Dios. Todo está enmarcado dentro de sus planes. Y sus planes están dirigidos a nuestro máximo bien que es nuestra salvación… y nuestra futura resurrección.

Pero ¿cómo es eso de resucitar? Cuando se reúnan nuestros cuerpos muertos con nuestras almas inmortales –que eso es resucitar- Dios nos transformará, nos glorificará con su gloria, nos iluminará con su luz infinita… es decir, nos transfigurará. Lo que vieron los Apóstoles en la transfiguración nos da una idea de cómo seremos resucitados.

Al respecto nos dijo el Papa San Juan Pablo II: “Si la transfiguración del cuerpo ocurrirá al final de los tiempos con la resurrección, la transfiguración del corazón tiene lugar ya ahora en esta tierra, con la ayuda de la gracia” (JP II, 14-3-2001). ¡Ahhh! Pero esa transformación no es automática: tenemos que poner de nuestra parte para que se dé esa transfiguración de nuestra alma.

Porque, seremos resucitados –eso es una verdad de Fe- pero ¡ojo!: hay condiciones para ser resucitados a una vida de gloria y máxima felicidad, en cuerpos transfigurados: “Los que hicieron bien resucitarán para la Vida; pero los que obraron mal resucitarán para la condenación” (Jn. 5, 29).

Isabel Vidal de Tenreiro

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