#OPINIÓN Lectura: ¿Formación? #19Mar

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

Un largo recorrido por muchísimas páginas de tantos libros buenos. Lo de bueno es un calificativo que otorgo a esos libros que a mi juicio son formativos. Esta calificación, por otra parte, se la debo al aprendizaje que en el trajín perseverante de leer y leer sin tregua; los propios libros me entregan su perfil de bondad en la medida en que sus lecciones son de formación. Excluyo a aquellos que no leo, porque en su contenido no hay huellas que conduzcan a la formación.

En este recorrido por infinitos textos, infinitos porque no mantengo cuantificada su relación contable. Los libros en su silencio expresivo son, en todo caso, introductores a la doble avenida de leerlos y de atraparnos.

Una atrapada que no tiene fin, porque nos inducen a releerlos y a abrir la senda por la cual todo cualquier otro libro bueno, ingrese a la telaraña que tejen los libros en el pensamiento ávido de conocimientos, y, por ello, a la ansiada formación. La formación, a mi juicio, me sorprende debido a que no consigo manifestarlo como supongo debiera hacerlo. De manera que nuestro juicio se inquieta subyugado por sus contenidos formativos de esa aprehensión que conduce a un sinfín de finales o a ninguno de ellos.

En estas reflexiones me encuentro inclasificable, si como un ser formado o un ser todavía en proceso de formación o aún, un ser sin lo uno ni lo otro.

La formación no es una propiedad; y siento que soy un ser que no ha cedido su independiente capacidad por otra capacidad nada independiente. El medio, por otra parte, en todo momento ejerce su dominio. Es una motivación para vivir ¿a tono? Con las demandas y las exigencias. Es una trampa en donde quienes nos dedicamos a leer con fines formativos, terminamos por ser seres formados para el beneficio. El beneficio está íntimamente relacionado con nuestro modo de vida.

Esa vida nuestra que independientemente termina por ocuparnos en la formación mientras nos olvidamos que somos seres a los cuales la contaminación de la dependencia puede mediatizarnos. Después de todo, tantos son los caminos y ninguno de ellos nos pertenece cuando de definirnos se trata. Es así el medio social, se deja de ser lo que debiéramos por abrazar lo que sin ser nuestro se patrimoniza. La oferta del medio es el señuelo que nos carboniza en eso de elegir y no de elegir por elegir. Se elige la oferta de la oferta que nos animó.

Y no encontramos en ella el sueño que nos habíamos propuesto sin ceder a la formación.

Carlos Mujica
[email protected]
@carlosmujica928

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