#OPINIÓN Por la puerta del sol (27): De la Técnica a la Ciencia #6Abr

Amanda Niño de Victoria | Ilustración: Victoria Peña |

“Lo infinito es indivisible trasciende nuestro entendimiento finito, lo infinito debido a su magnitud, lo finito debido a su pequeñez. Maravillas hacen los dos cuando se combinan”

(Galileo Galilei)

La Ciencia y la Técnica son dos actividades que jamás estuvieron separadas una de la otra.

Artesanos e ignorantes con sus inventivas curiosas fueron quienes impulsaron la ciencia a ir más allá de su visión y su saber. Valiéndose de estos artesanos, es lo que llevó la Ciencia a inventar nuevas ideas,  a confeccionar instrumentos de medidas más exactas y  a idear nuevos aparatos, más puntuales  y sofisticados.

Fueron los artesanos los primeros técnicos cuyos trabajos rudimentarios dieron origen a la Imprenta, al reloj y al telescopio.

La imprenta

En 1440 Juan de Gutenberg con la invención de la imprenta mejoró los rudimentarios moldes de las letras, cuyo método para grabar el texto en una página lo hacían en madera. La técnica de Gutenberg  ideó fundir en metal  las letras del abecedario tantas como fueran necesarias, para elaborar una página, de manera que una vez utilizadas pudieran desmontarse las letras y reorganizarlas elaborando un texto diferente.

A este genio se le atribuye el mérito de adoptar la prensa de imprenta, cuya ventaja residía en la rapidez y eficacia en el proceso de impresión, logrando de esta manera  publicar más ejemplares de libros en menos tiempo. El primer libro impreso con esta tecnología fue el resumen de la Biblia realizado en 1445. Desde esta inventiva fabulosa la cultura dejó de ser privilegio de los clérigos y clase dominante, los únicos que tenían acceso y derecho a leer estos textos.  

Fue  la imprenta la que anunció el arribo de la Ciencia, la divulgó, la fomentó y codificó a principios del siglo XVII. La novedad de la información dio lugar al interés del hombre común, de querer conocer  temas de Astronomía, de Anatomía y de Física, materias que estaban al alcance solo de quienes sabían leer.

El reloj

En el siglo XIII  las fiestas litúrgicas se celebraban de acuerdo al calendario del ciclo de las siembras, utilizados como único punto de referencia del año. Poco a poco se fue avanzando con nuevos inventos. Al aparecer en el mundo la rueda dentada, la curiosidad llevó a elaborar el reloj mecánico como artificio y primer reloj de bolsillo que data del siglo XVI.

En un principio el reloj tuvo su aparición en los monasterios Benedictinos (siglos XII y XIII)  Las campanas del Monasterio con sus toques anunciaban las horas canónicas y exactitud de los rituales de devoción. Es en el siglo XIV momento en que el reloj abandona los muros del Monasterio para llegar al trabajador y al mercader, también es el momento en que nace la idea de la producción uniforme.

Las primeras máquinas ideadas por el hombre fueron las armas de fuego y los relojes mecánicos; desde este momento la iglesia tuvo que dar prioridad a los intereses materiales.

En 1884 se organizó el tiempo a escala mundial de 24 horas, así se eliminó el caos de información en que se difería el tiempo de una población a otra. El descubrimiento de las Leyes del Péndulo por Galileo, hicieron que el reloj se convirtiera en el fabuloso instrumento de precisión de que hoy nos valemos todos.

El telescopio

Fue el holandés Hans Lippershey fabricante de lentes quien inventó el telescopio en 1608. En 1609 Galileo Galilei siente curiosidad ante el invento del holandés, cuyos lentes  veían las cosas de lejos como si estuvieran al frente. Esta es la razón que llevó a Galileo a fabricar su propio telescopio que lo llevaría a ver mucho más allá del cotidiano lente las maravillas que hay en el cielo, la luna, las estrellas de la vía láctea, las nebulosas, las fases de Venus y los satélites de Júpiter. Galileo fue el primer astrónomo cuya devoción hacia su creación lo llevó a pulir él mismo los lentes en repetitivos ensayos,  superando su inventiva lente a lente. Perfeccionó tanto su técnica, hasta que logró que no fueran espejismos ni engaños a la vista lo que se mostraba su telescopio, sino la bella realidad de lo que es el universo. Introdujo la concepción de la investigación que es lo mismo que una nueva filosofía.

“Sabemos muy poco y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía más sorprendente que tan poco conocimiento nos dé tanto poder”

(Bertrand Russell)

Amanda Niño de Victoria

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