#OPINIÓN Se busca un emprendedor: China invierte en Europa para comprar tecnología #28May

Italo Olivo | Diseño: Jéssica Oshiro |

“Pekín aún no tiene capacidad de reacción en caso de una crisis global” Bruce Jones, Director del Programa de Política Exterior del Instituto Brookings.

En diciembre del 2015, una potente locomotora diésel-eléctrica entraba en la estación madrileña de Abroñigal entre los aplausos de autoridades españolas y chinas. Tiraba de un convoy de 70 contenedores que, habían recorrido los 13.000 kilómetros entre la provincia china de Zhejiang y la capital española en 21 días.

Más que un negocio, la nueva ruta comercial es un símbolo del creciente énfasis puesto por China en el desarrollo de la conexión terrestre entre Europa y Asia, y, a mayor escala, de unas nuevas relaciones comerciales entre China y la Unión Europea.

Para Jones, el interés de China en mejorar sus relaciones con la Unión Europea está aumentando pese a la persistencia de la crisis económica. “Consideran, correctamente, que a pesar de estar en un momento de debilidad, Europa sigue siendo el mayor mercado del mundo”, afirma. “Es una región con empresas bien administradas, alta tecnología y un bajo riesgo político. Lo que es más importante, no es un rival desde el punto de vista estratégico como puede ser EE UU”.

Por otro lado, para Jones este afán no hará sino aumentar. “Cuando China solo importaba recursos, fabricaba a bajo coste y exportaba, invertir en Europa le interesaba menos que en América Latina o África”, considera. “Conforme va subiendo en su nivel de renta y reformando su política, Europa se va convirtiendo en cada vez más interesante”.

Luego afirma, “El crecimiento chino aún va a necesitar enormes cantidades de materias primas y energía. Salvo que haya una gran revolución en el uso de renovables (que yo no veo probable), el país no tiene más opción que perseguir una amplísima malla internacional de acceso a fuentes de hidrocarburos”.

Algo si es distinto. ” China tiene un gran reto por delante; tiene que mantener esos flujos masivos de energía a la vez que cambia su demanda interna y fomenta la innovación”, apunta.”Eso es muy difícil. Solo va a ser posible con grandes inversiones y adquisición de tecnología en USA y Europa.

Según la consultora Baker & McKenzie, en 2012 el país asiático invirtió 18.700 millones de dólares en Europa. En 2010, esa inversión no superaba los 6.100 millones. “Lo hace , fundamentalmente, para lograr acceso a la tecnología europea “, considera Jones. ” Y creo que ha elegido Europa porque la ve como un objetivo más fácil”.

Este cambio tiene un lado negativo. “Si la estrategia china fuera genuinamente bien intencionada, no habría ningún problema”, cree Jones. “Pero no estamos viendo eso. China tiene una agenda muy conservadora en lo social, con problemas de derechos humanos y muy expansionista en regiones como Asia Central. Me preocupa que Europa, especialmente en estos tiempos de crisis económica, mire a China en busca de inversiones y no sea capaz de ver los problemas que hay detrás”.

El reverso está en los países latinoamericanos,” No creo que se vaya del todo, pero desde luego el continente no va a tener para China la misma importancia que hace diez años”.sostiene. ” Habrá retrocesos. Por ejemplo en Venezuela las inversiones les han salido mal”

Definitivamente, Jones no ve a China capaz de una revolución energética.

Fuente: Thiago Ferrer

Italo Olivo

www.iolivo.com

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