#OPINIÓN Crisis humanitaria #22Jun

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

Esta semana tuvimos la visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para cumplir con el mandato de esta comisión de realizar una visita que comprobara las denuncias realizadas por las distintas organizaciones y recogidas en los informes parciales de este organismo internacional.

Maduro y su combo se habían negado por todos los medios a ser vigilados por la comunidad internacional, pero la verdad es mucho más evidente para todos. Tuvo que permitir la visita de una comisión técnica y quisieron ocultar las condiciones de nuestros hospitales, de las cárceles, y de todas las evidencias de las condiciones de pobreza en las que nos han hundido.

La realidad de la Emergencia Humanitaria Compleja no la pueden tapar con pintura. Por más que intenten ocultar la verdad, la realidad es abrumadora lo que vivimos es una verdadera tragedia y el mundo lo sabe, y todos hacen esfuerzos para que Maduro lo reconozca y permita el ingreso de insumos y medicinas.

Hoy, en el Hospital Vargas el servicio de agua es intermitente, las unidades de diagnóstico presentan fallas constantes y operan a media máquina. No hay insumos y los pacientes tienen que comprar la mayoría de estos para poder ser atendidos.

La sala de emergencia funciona de manera precaria, de los 8 pabellones solo hay 3 operativos y la UTI no cuenta con equipos e insumos necesarios para cubrir la demanda del hospital. De 15.230 camas hospitalarias que existen en el país, 35% están inoperativas. En el caso de los pabellones 42% no tienen cama y 69% de los casos no tienen servicio de agua. Esto es la verdadera emergencia humanitaria que se vive en los hospitales de nuestro país.

El sistema de derechos humanos considera el derecho de las personas a tener una vida digna, con derechos básicos como: la salud, educación, un trabajo digno, a no ser discriminado por razones étnicas, políticas o religiosas, sobre todo, la responsabilidad del Estado para hacer cumplir todos estos derechos, entre ellos dos fundamentales: derecho a la libertad y a la vida.

Desde que comenzamos esta lucha, en el movimiento estudiantil, y desde los distintos espacios, nos hemos dedicado a luchar por las condiciones que día a día este régimen le secuestra a toda la sociedad. Hoy, por culpa de su ineficiencia y por la corrupción acumulada en todos estos años, los venezolanos no tenemos garantías en el acceso a la salud, educación, a manifestarnos libremente cuando no nos llega el agua, o cuando hay apagones de luz. La única respuesta es la represión y la mentira.

La salida de este régimen está cada día más cerca, la visita de Bachelet sólo muestra la preocupación de toda la comunidad internacional por el deterioro de las condiciones de vida en el país. Todos los actores manifiestan su deseo de que esta crisis se resuelva, mediante unas elecciones presidenciales libres y justas, y en eso trabajamos todos, desde la Asamblea Nacional, la sociedad civil y todos quienes quieren un mejor futuro para Venezuela.

Stalin González

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