#OPINIÓN Del Guaire al Turbio: La misión de cada quien #26Jun

Alicia Álamo Bartolomé | Ilustración: Victoria Peña |

En el crepúsculo de la vida hay que vivir la belleza de éste en un inmortal presente. El pasado ya no está y el futuro no existe. Una sola pregunta nos debemos hacer: ¿cumplí mi misión?

Entonces, podemos empezar por examinar varios puntos que nos plantea el capítulo Labor del libro FORJA de San Josemaría Escrivá, hoy, cuando se cumplen 44 años de su paso a la eternidad, de su dies natalis, el 26 de junio de 1975 y es su fiesta en el calendario litúrgico.

679 – ¿Por qué no pruebas a convertir en servicio de Dios tu vida entera: el trabajo y el descanso, el llanto y la sonrisa?

-Puedes…,¡y debes!

¿Lo he hecho? ¿Lo estoy haciendo? Esa es nuestra misión: servir. Es un plan sencillo y a la vez heroico. Es darle su tiempo al trabajo, pero también al ocio para equilibrar nuestras fuerzas. Cuántas veces nos puede invadir la pereza y con un qué más dejamos para mañana el trabajo de hoy, o llegamos tarde a éste, o perdemos el tiempo. En otros, es al revés: trabajo, trabajo y más trabajo, sin darle ratos al reposo, a la familia, porque hay que ganar dinero –precisamente para mantener ésta- y se posponen los días de compartir, conversar y divertirse sanamente, para reponerse del desgaste físico y mental.

¿Y en cuanto al llanto y la sonrisa? Hay horas de llorar, sí, porque en el claroscuro de la vida las hay de dolor, pero nunca es la de abrumar con nuestra pena a quienes nos rodean. Es más, muchas veces debemos sonreír por caridad, aunque lloremos por dentro.

684 – Cualquier actividad –sea o no humanamente importante- ha de convertirse para ti en un medio de servir a Dios y a los hombres: ahí está la verdadera dimensión de su importancia.

Si barres la calle bien, con eficiente alegría, le haces un mayor servicio a la sociedad que el poderoso mandatario que descuida su deber. Tu oficio o profesión es tu medio de santificarte y santificar, si no crees en esto porque eres agnóstico, es tu misión para el bienestar y el desarrollo del mundo, para lograr la justicia y la paz. No habrá nunca justicia si cada uno de nosotros no cumple su labor a cabalidad, ya seas un científico eminente, un artista, un artesano, un deportista o un asistente doméstico. Todos engranamos en la comunidad para que ésta crezca y se realice el bien común. Injusticia es no hacer el trabajo que nos corresponde. Sin justicia no hay paz.

695 – Cristiano: estás obligado a ser ejemplar en todos los terrenos, también como ciudadano, en el cumplimiento de las leyes encaminadas al bien común.

Sólo le cambio a San Josemaría el encabezamiento de este punto por un sencillo Hombre y lo enlazo con otro:

697 – Observa todos tus deberes cívicos, sin querer sustraerte al cumplimiento de ninguna obligación; y ejercita todos tus derechos, en bien de la colectividad, sin exceptuar imprudentemente ninguno.

  • También has de dar ahí testimonio cristiano.

En esta hora aciaga de Venezuela, no he encontrado mejor manera de celebrar la fiesta del Fundador del Opus Dei que con ésta de destacar sus enseñanzas para ser verdaderos ciudadanos. Nos hace mucha falta a los venezolanos serlo en profundidad y en la práctica. Descuidamos nuestros deberes y derechos abatidos por el desaliento, cuando es la hora de robustecer la esperanza, de perseverar en la lucha por salvar esta nación de la ignominia. ¡Adelante y con la frente en alto!

Alicia Álamo Bartolomé

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