Hace medio siglo fue inaugurada la catedral de San Felipe #7Jul

Pacífico Sanchez | Foto: Archivo |

Se cumple este domingo medio siglo de haber sido inaugurada la catedral de San Felipe, capital del estado Yaracuy, por el entonces presidente de la República, Dr. Rafael Caldera.

El gobernador de esa entidad para aquella época, Dr. Simón Saavedra Hernández, refiere a el impulso. com, que resultó polémica la idea de la construcción de esa obra porque había mucha gente que dudaba fuese cabalmente terminada, pues temían que quedara a medio hacer.

Ese temor se sustentaba a que la iglesia matriz de la capital yaracuyana era de antigua arquitectura colonial cuando en 1950, en tiempos del mandato de Marcos Pérez Jiménez, se cayó una gran parte del techo; pero, el gobernador de aquellos días, Guillermo Cordido Rodríguez, en lugar de sustituir las tejas caídas lo que hizo fue colocar un remiendo con láminas de tejalit. Internamente la visión generada para la feligresía era la de un galpón.

Al asumir la presidencia el Dr. Caldera, en 1969, recordó su propósito personal de erigir en su tierra natal una catedral nueva.

En la esquina este de la gobernación se formaban tertulias sobre el proyecto que ocasionaba encendidas polémicas durante los primeros días de 1971 cuando ya existía el plan para hacer la obra.

Entre otras personalidades, recuerda nuestro entrevistado, Juan Serba. Dr. Bartolomé Salón, Dr. Antonio Rotcha, Dr. Manuel Alcalá Medina, Dr. Nicolás Capdeville y su padre, Chanquilón y su hermano Nicolás Daza, Rafael Tovar, Antonio Serra, los hermanos Puche, Nicolás Ojeda y Lulo Díaz Rangel, acordaron solicitar un derecho de palabra al consejo municipal para llevar a cabo un cabildo abierto para plantear el asunto. Fue aprobado el acuerdo de respaldo a conservar la iglesia matriz en su diseño original y rechazar la nueva catedral.

La gobernación expuso en uno de sus salones la maqueta, tanto de la catedral como del Edificio Rental anexo. La gente observó la carencia de frente, pórtico, atrio o frontipicio y torre.

Pero, el presidente Caldera ordenó el comienzo de la edificación, siguiendo los cálculos de arquitetura e ingeniería, aprobados por él, entendiéndose que la fachada o atrio debía coformarse después, ya que era necesario e imprescindible la armonía que debía surgir de la insinuación cristiana, la belleza de las artes, las luces, y, en fin, la adaptación de las líneas arquitectónicas de la catedral con la plaza Bolívar en construcción entonces y el edificio de la gobernación. El jefe del equipo interdisciplinario ejevutor fue Erasmo Calvani.

Cuando visité el colegio de las monjas de Aroa observé los cuadros del joven pintor Alliano y le pregunté: ¿Usted es capaz de plasmar el pórtico de la catedral de San Felipe? Y prometió hacerlo en ocho días, como en efecto ocurri{o. Al llevárselo al Dr. Caldera, éste exclamó: ¡Así lo quería! Luego que fue tomada la foto, me devolvió la pintura.

Tal era la persistencia del Dr. Caldera que en dos meses se concretaba el proyecto.

Se mantuvo el altar para ser visto por los cuatro costados y se resolvieron los problemas del eco, la luz y la ventilación con una cúpula suspendida en el centro. Se produjeron los efetos correctivos con las capillas opuestas del Santísimo Sacramento y del patrono de San Felipe. Los relieves del pórtico formaron parte de un concurso nacional.

Es de mencionar que la imagen surrealista del Cristo fue rechzado por la feligresía y fue cambiada por la actual.

Con la inauguración de la obra por el presidente Caldera, el 7 de julio de 1972, San Felipe ha tenido desde entonces una magnifica catedral.

Como, además, durante su gestión fueron ejecutadas obras muy significativas como el Centro Industrial Experimental para la Exportación, la Universidad Experimental Nacional de Yaracuy, la reconstrucción de San Felipe El Fuerte, la autopista Puerto Cabello, Barquisimeto, y los programas de desarrollo agropecuario, sería oportuno y justo que los restos mortales del Dr. Caldera, después que baje la tensión política y la angustiosa situación que vive el pueblo, sean colocados en la catedral que él hizo realidad para su tierra, planteó el Dr. Saavedra Hernández.

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