#OPINIÓN Es urgente rezar #7Jul

Jorge Euclídes Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Detrás del escenario racional donde se discuten ideas, argumentos, conceptos y en general las múltiples expresiones teóricas de la realidad actual, corren rumores sobre actividades obscuras donde la creencia en entidades supra naturales malignas se materializa en la práctica de ritos donde los sacrificios tienen el derramamiento de sangre como principal componente.

Frente a estos rumores y comentarios lo más sano es mantener una posición distante y analítica porque es tanto el enervamiento emocional de nuestra política que algunos no reparan en exageraciones para justificar sus radicalismos fundamentalistas. No obstante  esa misma carga de odios y enfrentamientos viscerales pone de manifiesto que en nuestro país están instaladas energías negativas que solamente podemos vencer mediante el ejercicio de la tolerancia y la práctica de un amor sincero y profundo que erradique las fuerzas del tànatos que amenazan con arrastrarnos a un abismo social.

¿Pero qué hay de verdad en lo que se comenta de forma confidencial sobre rituales de magia negra motivados en ambiciones políticas? Es difícil responder esta pregunta porque nadie está en capacidad de presentar pruebas documentales y si existen forman parte del mismo encriptamiento grupal de quienes supuestamente están involucrados. Pero lo que si abundan son testimonios, verdaderos, falsos, interesados u objetivos, pero testimonios tan numerosos y coincidentes que por lo menos deben abrir la puerta a una legitima curiosidad y un necesario alerta.

Sobre este aspecto  me han llegado informaciones sobre  supuesto rituales  que    me obligaron  a refugiarme en oraciones y lecturas esenciales del catolicismo, religión que profeso con orgullo. Como siempre me sucede en estos casos de alguna parte alguien  invisible    puso en mis  manos el libro adecuado para ayudarme a vencer el miedo. En esta oportunidad el libro se titula “LA VIDA ES UNA LUCHA CONTRA EL MAL “, escrito por el padre Ángel Peña y autorizado por el Obispo  Emiliano Cisneros de la Diócesis de Chota en Perú.

En su introducción el libro dice lo siguiente:” Vivimos unos tiempos en que el materialismo y el racionalismo dominan por doquier. Para muchos de nuestros contemporáneos sólo existe lo que se puede ver, tocar o medir. Son materialistas a ultranza, no aceptan las realidades espirituales. Quizás, como mucho, puedan aceptar la existencia de un Dios Creador y poco más, pero un Dios lejano y distante de la vida de los hombres. Para ellos, hablar de ángeles o demonios es algo irreal. Todo lo que sucede se debe a causas meramente naturales y no debemos pensar en causas sobrenaturales o influencias del “más allá”. Hay que ser “razonables” y buscar la razón y el porqué de todas las cosas, buscando solamente en médicos y científicos la solución a los problemas.

Para estos “inteligentes”, las imágenes religiosas, las bendiciones u oraciones son inútiles y el diablo simplemente no existe. Sin embargo, todos los santos, que han sido profundamente espirituales y han experimentado el poder del maligno, nos hablan de él, de su influencia nefasta a todo nivel y de cómo defendernos. Seamos cuerdos y no neguemos fácilmente algo que no hemos podido constatar personalmente. Por eso, porque existe el diablo y quiere nuestra ruina temporal y eterna, nuestra vida es una lucha constante contra él. Nadie está exento de esta lucha difícil, pero la victoria está asegurada, si acudimos sin cesar a la ayuda de Dios. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”

El padre Ángel Peña define de esta manera a Satanás:” Es el mal en continuo movimiento, es la mentira y la oscuridad personificadas, es lo opuesto al amor de Dios, es el odio y la violencia en persona… y quiere dominar sobre toda la humanidad y construirse su propio reino de tinieblas y oscuridad.”

Para concluir este necesitado articulo entrego a los lectores una armadura espiritual, extraída del mismo libro.” San Pablo nos invita a defendernos del maligno y a luchar como valerosos soldados en esta lucha sin cuartel, que durará toda la vida. Nos dice: «Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo, ya que nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los malos espíritus.   Tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu, que es la Palabra de Dios, con toda suerte de oraciones y plegarias. Orando en todo tiempo la victoria está asegurada. «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Rom 8,31). «Dios nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo… Manteneos firmes e inconmovibles, abundando siempre en toda obra buena, teniendo presente que nuestro trabajo no es vano ante el Señor» (1 Co 15,57-58).

La oración es un arma imprescindible en la lucha sin tregua contra Satanás Otra cosa buena es hacer, sobre uno mismo, tres veces la señal de la cruz y repetir: «Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro». Y pedir que nos cubra la sangre de Jesús para que nos proteja de todo mal y de todo poder del maligno. La sangre de Jesús es como una campana infranqueable para el maligno con la cual podemos protegernos nosotros y nuestros familiares. Decir más o menos así:»Señor, cúbreme a mí y a mi familia y a todos los presentes con tu sangre bendita y protégenos de todo poder del maligno».

Jorge Euclídes Ramírez

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