#OPINIÓN El anhelo de DIOS #20Ago

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Uno de los grandes problemas que tiene el cristiano en un país tomado por la polarización política es dejar la mente a la deriva. O sea, pensar que está en el deber y el derecho de poner sus pensamientos en paralelo con los problemas económicos y sociales del país donde vive. Por lo cual, hace crecer en su mente un conjunto de motivaciones que le llevan a creer que tiene un compromiso humano con los oprimidos de la nación. Y eso no es malo. El problema viene, cuando se convence que es su deber participar activamente y a través de los medios de comunicación masivos a favor de ellos. Así como también, en movilizaciones callejeras, como un soldado más de la causa del gobierno o de la oposición. Esto, en la búsqueda de “justicia social”. Pero, de esta manera se convierte, aún sin darse cuenta, en una pieza más de alguna corriente ideológica. ¡ERROR!. Ojo, esto no significa que no pueda asumir una posición ciudadana de cambio, a la hora de tomar decisiones en su país.

Pero, nuestro amoroso Padre Celestial no quiere eso para sus hijos. No quiere que Ud. deambule por este mundo de pecado pronto a desaparecer, cargado de rabia y resentimiento con quienes gobiernan o buscan gobernar. Ese no es el ideal de Dios para nosotros. Y Dios sabía, que debido al pecado que se ha enseñoreado del ser humano, íbamos a caer en esa trampa, por ello nos invita “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 Pedro 1: 13.)

Es decir, luchar con nuestra voluntad y no permitir que el pensamiento que nada tienen que ver con la predicación del amor de Jesucristo interfiera en la vida de su siervo. Para ello nos dejó El Consolador. “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad.” (Juan 14:16). Es hora entonces, de utilizar este “comodín” como se dice popularmente y blindar los pensamientos que nos vienen por insinuación del enemigo de Dios y de la Salvación.

No tenemos escusas entonces, para no hacer el esfuerzo debido y controlar las pasiones que se desbordan en ciertos momentos, apartándonos de la misión que Dios dejó al pueblo que tiene en la tierra para terminar la predicación de este evangelio de Salvación. Por cuanto, Dios dejó los recursos adecuados y necesarios para que alcancemos la victoria. “Los pensamientos pueden ser preservados y controlados por nuestros decididos esfuerzos. Pensad pensamientos correctos, y ejecutaréis actos correctos. Tenéis, pues, que preservar los afectos, no permitiendo que se ocupen de objetos indebidos” Elena de White.

Dios permita hoy, que cada hijo de Dios que “normalmente” se desespera por lo que vive, sobre todo en este país, pueda “ceñir los lomos de su entendimiento” y asumir la Gran Comisión que el Dios Eterno le dejó. Recordando, en cada momento de su existencia, la promesa que no fallará, como fallan los políticos. “Porque aún un poco, muy poco más, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). En el original griego es clarísimo. Se refiere a poquísimo tiempo. “un poquito, tantico, tantico”. Y esa es una gran noticia. ¡Hasta la próxima semana Dios mediante por la WEB!

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William Amaro Gutiérrez

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