#OPINIÓN Caleidoscopio: Invictus #23Ago

Fritz Márquez | Foto: Cortesía |

Director: Clint Eastwood Guión: Anthony Peckman

Y fue así como una mañana menos pensada cambió el gobierno. El nuevo líder y un pueblo ansioso deben decidir qué hacer: buscar venganza ante tanta humillación por los años vividos, perdonar al opresor, o unirse por encima de las diferencias. Nelson Mandela decidió unirse.

Invictus cuenta la historia de cómo Nelson Mandela (Morgan Freeman) se alió con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, Francois Pienaar (Matt Damon), para ayudar a unificar su país. Mandela sabe que, tras el apartheid, su país sigue dividido racial y económicamente. Con la confianza de que puede reconciliar a su pueblo mediante el lenguaje universal del deporte, Mandela se une al débil equipo sudafricano de rugby cuando, de forma inesperada, consigue llegar a la Final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.

“Cojan sus manos con las manos. Cojan su ira almacenada en su corazón y aviéntelos al mar”. Estas palabras las dijo un hombre que duro en una celda de tres por dos 27 años por el delito de defender los derechos humanos de igualdad, las dijo Mandela ante 100 mil personas que protestaban contra un gobierno que caía tras décadas de humillación y discriminación (el apartheid fue la legalización de la discriminación racista en Suráfrica).

Este film es ideal para hacer una retrospección moral y emocional como país y persona ante la venganza y el perdón. Es así como Jean-Marc Dupeu, psiquiatra y psicoanalista director de la Universidad de Poitiers (Francia) plantea que: “Desde el punto de vista moral, el castigo, el perdón, el sufrimiento tienen relación con el problema de la venganza. Hay un daño y un culpable dice, entonces es justo que el culpable tenga su castigo. El sufrimiento habilita al vengador que, mediante este parecer, se coloca moralmente por encima del culpable y siente la satisfacción moral de cumplir con su deber. No basta concluye Depeu con que el culpable reciba el mismo trato que recibió la víctima. La venganza recién se cumple cuando el vengador cree verificar que el culpable sufre tanto dolor como la víctima”. La venganza es excitante.

De Madiba (Mandela) se dice fue uno de los hombres más buenos del mundo. Creo que tiene que ver con su capacidad de perdón en todo nivel. La escena donde llega al palacio de gobierno y les habla a sus empleados es conmovedor, es decir, no llegó quitando cuadros del gobierno anterior como un guapetón de barrio, no habló de poner preso a todos, no humillo a pesar de estar 27 años preso y teniendo como estímulo un poema del inglés Wilian Henley escrito en 1875 y que era una expresión de su actitud ante las dificultades de la vida.

Invictus también es un film que los líderes, coach, gerentes, deberían ver, Mandela en él mismo fue un hombre resilente, supo utilizar su ejemplo y su padecimiento con inteligencia, alejando la ira utilizando el perdón como un arma práctica que llevó a la reconciliación de su país Sudáfrica, Invictus deja algo, es una muy buena historia muy bien contada, cada escena rebosa sorprendentes detalles, que se acumulan en un rico compendio de historia impresiones culturales y emoción.

Desde que comienza la película vemos el optimismo de Mandela, así como la situación de enfrentamiento que se vive en el país. Tiene un objetivo fundamental: unir a la población en un mismo interés. Es un líder resonante que según Goleman y de inteligencia emocional  resonante empatiza con los sentimientos de las personas, expresa sus emociones y logra conectar con quienes le rodean.

En estos días, Argentina ha sido conmovida pues en menos de cuatro años lo que dejaron atrás y tanto les hizo daño pareciera vuelve con fuerza. Sudáfrica fue hasta antes de Mandela un país colonizado y sumergido en enormes desigualdades sociales. Hoy, 20 años después el PIB anual de Sudáfrica es aproximadamente 309.109 millones de euros en el en el 90 era de 61.000 euros. La desigualdad sigue y ha bajado tanto como el  nivel de tolerancia social. Algo hicieron distinto como sociedad.

Invictus nos muestra el legado de un hombre que al morir dejó un mundo mejor al que cuando nació. Un  presidente cuyo cambio de política fue el darle sentido al poder curativo del perdón. El mismo que según la mexicana y  psico-oncóloga nos dice ayuda a  reconocer y admitir que se es frágil  y que no se necesita ocultar la debilidad y que con ello, evitamos que la experiencia se repita.”  Este film nos presenta un líder excepcional, uno que comienza su gestión diciéndole a su nación que: “No es el momento de celebrar una venganza. Es el momento de construir una nación”.

Fritz Márquez

@fritzmarquez360

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