#OPINIÓN Ventana abierta: El boicot #4Sep

Eduardo Iván González González | Foto: Archivo IMP |

Para recordar:

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”

(Filipenses 4:7)

El apóstol Pablo, dijo: Que si resistíamos al enemigo de Dios, obligatoriamente se iba o se retiraba de nuestro lado. Y por ello, nos invita someternos a Dios, porque de lo contrario quedamos a la merced del diablo. Tal vez, por ello, en esos versículos previos nos advierte que no recibimos de Dios lo que necesitamos, porque pedimos mal: “Pedimos para nuestros deleites”.

El apóstol mencionado, aplicando el título, quiere que le hagamos un boicot a Satanás y no le demos participación espiritual y aunque creamos que podemos comerciar, “traficar” y ganar, no debemos olvidar que la vida no nos pertenece, sino que es de Dios o no debemos perderlo de vista (ver Filipenses 4:13-16).

El boicot: “Consiste en negarse a comprar, vender, o practicar alguna otra forma de relación comercial o de otro tipo con un individuo o una empresa considerados, por los participantes en el boicot, como autores de algo moralmente reprobable” (es.wikipedia.org).

Se pudiera decir que antes en Venezuela, cuando había producción, libre comercio o competencia, se practicaba un boicot indirecto: Comprábamos (calidad o no) de lo que estuviera más barato en el mercado o, a quien  lo vendiera más económico.

Sabemos que cada vez hay menos productos y producción. Pero, aparentemente hay personas con suficiente dinero que no les importa pagar cualquier precio por las cosas. Y casi todos, en algún momento, nos hemos vuelto “locos” comprando algo caro, porque al día siguiente estará más caro ¿Por qué no aplicamos el concepto de boicot? No lo sabemos.

Como respuesta, es muy probable que alguno diga: Si aplicamos un gran boicot en nuestro país, para muchos productos, nos morimos de hambre, porque tristemente se está jugando con el precio de los productos de primera necesidad; aunque el precio de dichos artículos alcancen las nubes, siempre habrá quien los compre, sin importar su valor.

De allí: El que tiene, tendrás más y/o ganará más, y el que no tiene, estará cada vez más pobre y comprando menos cada vez.

¿Será verdad que el cambio del valor del dólar se genera por una presunta negociación que hacen los gobernantes quienes reciben, compran, venden, distribuyen el dólar, con los comerciantes; “enchufados”; con los que tienen dinero? (Si eso fuera verdad, las páginas que hablan de esa moneda, solo recogen esa variación y no fijan el precio).

Lamentablemente, en nuestra nación, la referencia para colocar los precios de los productos, en muchos casos, no es del costo de producción, sino lo que vale dicha mercancía en el exterior. Muchos ponen el precio que quieren y todo se cotiza en dólares, como si ganáramos en esa moneda. Por cierto, hace poco el sueldo mínimo llegó a la paupérrima cifra de dos dólares y casi llegamos a un dólar (casi 30 al año). Y eso asusta o indigna, porque en Uganda (África) ganan 22 dólares al año (www.muy.clarin.com).

En Venezuela existe de todo menos un boicot; aunque se hable de bloqueo. El comercio legal e ilegal sale y entra por cualquier parte y tristemente en nuestro país no se ha podido crear conciencia del boicot. Si un producto está caro, no se compra y listo.  Pero, con aumentos salariales, igualación de sueldos, y muchos más, se ha querido fundir la idea que somos millonarios aunque sea por un día, y creemos comprar todo lo que queramos.

Posiblemente, nunca entenderemos lo que pasa en nuestro país, al no haber  aprendido a realizar un boicot, sin poner en peligro nuestra salud o nuestra vida. Y, si no logramos hacer un boicot con algo tangible, más difícil sería resistir al enemigo para que huya de nosotros. Por eso dijo el apóstol, que Dios desea ayudarnos y salvarnos, pero no lo ha podido hacer porque pedimos mal y sería muy difícil aplicar el boicot al mismo diablo quien nos vende la vida espiritual muy cara y quiere destruirnos.

Eduardo Iván González González

www.ventabiertalmundo.com

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