Donar y recibir sangre en el Pastor Oropeza se traduce en horas de maltrato e incertidumbre #16Oct

Texto: Katherine Nieto | Fotos: Katherine Nieto |

“Nos sentimos deprimidos. Estar aquí nos golpea moral y físicamente”. Esas fueron las palabras de Milagros Martínez al ser consultada por Elimpulso.com acerca de la atención y servicio en el Banco de Sangre del Seguro Social Pastor Oropeza

Martínez lleva cinco días durmiendo en la acera, frente al lugar. Se acomoda al lado de un joven que duerme sobre un trozo de cartón, hasta las 5:00 a.m. cuando comienzan a llegar los 25 donantes citados para el día. Ella no tiene cita, pero necesita la sangre para su hija de 19 años, quien está hospitalizada desde hace ocho días porque dió a luz a un bebé prematuro, sin saber que estaba embarazada.

Este martes 15 de octubre en horas de la tarde se averió la máquina de serología, la cual se encarga de realizar el estudio que determina si la sangre es apta para donación, situación que ha dilatado la espera de los pacientes hospitalizados en el Pastor Oropeza.

La cara de los pacientes y familiares que esperan dentro y fuera del edificio del Instituto Centroccidental de Hemato Oncología, deja ver cansancio, ojeras, frustración e impotencia. 

Conseguir una bolsa de sangre supone madrugar por más de un día y sortear el humor del personal del Banco de Sangre. “Los trabajadores públicos creen que tienen derecho a maltratar a la gente, aquí no quisieron recibirme un donante, busqué a otro donante y tampoco lo quiso aceptar. Desafían a uno como si estuviéramos aquí por gusto”, declaró a Elimpulso.com el familiar de una paciente, quien pidió resguardar su identidad por temor a que le nieguen la sangre que necesita.

Las cita más próxima para donar sangre es para la primera semana de noviembre; sin embargo, el personal interno afirmó que de acuerdo al estado del paciente y la orden del médico tratante, se le da prioridad.

Para quienes llegan por una situación de emergencia, se hace una cola de rezagados, los cuales, muchas veces, no logran conseguir la donación. 

Lo que pasamos aquí es terrible. Nos atienden mal y nos insultan. Es duro porque no hemos tenido recursos. Aquí no quieren ayudarnos porque hemos visto noticias de que han dotado este hospital”, dijo la señora Francia González, cuya hija está hospitalizada con un embarazo ectópico. Como la mayoría de los pacientes, ha tenido que comprar gasas, sondas, soluciones, adhesivos y guantes para que los médicos puedan atenderla.

Se conoció de manera extraoficial que el Banco de Sangre del Hospital Central Antonio María Pineda está cerrado debido a la falta de personal, situación que coloca a este centro de salud como el único con una unidad para donación de sangre de carácter público. Sin embargo la sangre donada no se puede procesar hasta que reparen la máquina de serología. 

Los más afectados son los pacientes con leucemia, quienes deben recibir transfusiones de forma interdiaria.

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