#OPINIÓN Ventana abierta: ¿Afectan los celulares las relaciones humanas? #16Oct

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”

(Daniel 12:4)

Iniciaremos preguntando: ¿Quién no tiene o ha tenido un celular en su vida, o quién no ha manejado un computador personal? Tal vez la respuesta es: Solo algunos. Pensar que en Venezuela hubo una época que había casi dos celulares por persona y siendo reservados, 50% que actualmente hay unos 30 millones de celulares en nuestro país.

Según www.elcolombiano.com, para 2.016 había 57.327.472 líneas de teléfonos celulares registradas en Colombia. Y para 2.017, en Estados Unidos había un total de 400 millones de celulares y en el mundo entero se calculaba que había unos 5 mil millones de celulares (Instituto Nacional de Cáncer, www.cancer.gov/espanol/cancer/causas).

Aunque hasta el momento no hay investigaciones sólidas que prueben una afectación a la salud, algunos aseguran que las ondas de radiofrecuencia (RF) emitidas por los teléfonos ponen en riesgo a los humanos. Otros dicen que produce cáncer; que hacen infértiles a los hombres, afectan a las mujeres embarazadas y hay quienes dicen que perjudican la memoria, pero hasta allí.

Más bien, desde hace tiempo el uso de los celulares se les asocia como una causa de accidentes de tránsitos. Tampoco sabemos porque no se aplica la ley acá en Venezuela cuando las personas manejan y manipulan un celular. En ese mismo tenor, se asocia con la falta de atención en la escuela o dentro de la sociedad.

El párrafo anterior nos indica que el problema se está enfocando por el grado de afectación que los celulares y las computadores con relaciones entre personas.

Hace poco, enviaron una conferencia de Simon Sinek, y una de ellas la encontramos en youtube, similar a nuestro título: How do cell phones impact our Relationships (02/09/2015).

Allí, Sinek dice cuando una persona, en una reunión, no suelta el celular, les está diciendo a los demás que no son tan importantes como el mismo aparato; igual cuando comemos junto a la familia y así lo coloquemos boca abajo, le estamos diciendo a los demás que tienen menos valor que el propio celular.

A la larga nos volvemos adictos a los teléfonos y es por ello que Sinek les pide a los padres que deben intervenir. Y les recomienda que no les den celulares a edades tan tempranas a los hijos, porque no tienen un criterio ‘definido de lo bueno y lo malo’ y tampoco pueden controlar la dopamina, la cual es la encargada de crear la adicción como lo harían la cocaína, el tabaco o el café.

Es por ello que podemos afirmar que la ciencia no es mala, somos nosotros lo que le damos un mal uso a los avances tecnológicos y estos avances prácticamente, aunque tiene poco tiempo han ayudado o dañado a la sociedad.

El desarrollo, no surgió antes porque es Dios quien controla todo, tenía programado que la ciencia aumentaría y fue algo que ocurrió para los años 1700 a 1800, hasta hoy. Allí, fue cuando Dios le dijo a Daniel: Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4).

En otras palabras ya estamos en el tiempo del fin y por eso cobra más fuerza la pregunta ¿Cómo afecta la tecnología al ser humano? Aunque, no solo afectan la relación entre humanos, también afecta nuestra relación con Dios, porque esa dependencia tecnológica omitimos o dejamos al creador así como lo hacemos con los congéneres.

Si quisiéramos mejorar nuestras relaciones con los demás y con Dios, tenemos que dejar varios minutos al día el celular. Por ello, Dios nos señaló ese tiempo del fin y no deberíamos permitir que la tecnología nos aparte de su amor y que la patria celestial, que debería ser nuestra meta, no pase a segundo plano.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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