#OPINIÓN Caleidoscopio: The Joker (El Guasón) #17Oct

Fritz Márquez | Foto: Cortesía |

Director: Todd Phillips

Ni es una película para niños ni lo malo es bueno. El Guasón (The Joker) presenta a Arthur Fleck (Joaquín Phoenix), quien vive en ciudad Gótica y actúa haciendo de payaso en pequeños trabajos, pero tiene problemas mentales que hacen que la gente le vea con menosprecio. Su gran sueño es actuar como cómico delante del público, pero una serie de trágicos acontecimientos le harán ir incrementando su ira contra una sociedad que le ignora.

El metro de la ciudad destruido, una crisis económica que hace que la ciudad se derrumbe en la pobreza, división entre ricos y pobres, crímenes sin castigar, una población privada de libertad, sin sentido de unión y deseosa de vengarse contra todo lo que crean culpable, convirtieron a un Arthur Fleck con trastorno neurológico (lo hace reír en momentos inapropiados) y sin nada que temer ni amar, en uno de los  grandes villanos del comic.

El Guasón es un film que perturba y conmueve. Muestra el dolor que se le imprime a un personaje patéticamente desfavorecido por una sociedad cuyo testimonio de éxito y felicidad está en las apariencias y la burla. Un mundo que día a día nos dice que tener más acceso a cosas es tener éxito y en consecuencia es ser feliz. – Solía pensar que mi vida era una tragedia, pero ahora me doy cuenta de que es una comedia – El Guasón en el  programa de Murray. –  ¿Qué es lo que obtienes cuando te cruzas con un solitario enfermo mental en una sociedad que lo abandona y lo trata como basura?-.

Creo que la felicidad no tiene nada que ver con la alegría. Tiene que ver con la serenidad, emoción que Arthur no tenía, era un ser perturbado por una niñez maltratada: adoptado pero sin identidad, con una madre narcisista y un padre abusador y desconocido. – No sé por qué todos son tan groseros, no quiero nada de ti. Tal vez un poco de calidez, tal vez un abrazo papá. (El Guasón en el  programa de Murray).

Hace unos días (octubre 2019) en el Palacio de Congreso de Canarias se celebró el Congreso Nacional de Psiquiatría Legal (200 especialistas), se presentaron trabajos sobre la radicalización religiosa, el suicido, redes sociales y los modos de comunicarnos actuales, donde surge el problema de la identidad, de la construcción de la persona: “En este contexto pueden surgir mutaciones en la imagen que tenemos de nosotros mismos” concluyo al profesor Diego Gracia Guillé máster de bioética, quien expreso:  “Cómo en la búsqueda de la identidad humana se puede producir desviaciones y complicaciones que atentan contra la sociedad”. Es decir, en el mundo de la no ciudad Gótica, el ser reconocido, los likes, el destacar por encimo del todo forma parte justo de una desviación de identidad. Yo soy lo que aparento. El Guasón buscaba ser reconocido como fuese. Ser validado por la sociedad, ansiaba aplausos y likes. Su danza al ejecutar sus tres primeras víctimas, su postura recta, movimientos de brazos (danza Butoh, en japonés energía negativas que cubrimos con máscaras) es una puesta de triunfalismo. Lo logré.

Más adelante (aun cuando en el film no se describe ni se nombra un trastorno metal específico del Guasón), la Psiquiatra de la Universidad de Carabobo Dra Mary Villa explicó que según su apreciación: “Es notable que el Joker tiene una enfermedad psiquiátrica y neurológica de base. La clave nos la da su risa inmotivada e incoercible (inevitable e irrefrenable) – explica- que el Joker es epiléptico, específicamente padece Epilepsia gelástica que se caracteriza por crisis de risa incontrolable. Una malformación -prosigue- que también produce manifestaciones psiquiátricas como trastornos de conducta y alteraciones del ánimo (irritabilidad e ira).

Ahora bien, entonces ¿qué tiene de “buenísima” una película de un payaso, con trastorno mental, psicópata, que alucina con que lo miren y asesinó entre otros a su propia madre? Realmente desconozco esa repuesta social, no tengo herramientas profesionales para descifrar porque se agotan las entradas. Más si puedo apoyarme en una teoría reciente del periodista e investigador de La Universidad de Stanford Evgeny Morozv, (investigador del triunfalismo en internet y los ciberutopicos como manipulación) y quien plantea en su libro “El Desengaño de internet”: “que la libertad de internet es una ilusión, que las computadoras conducen irremediablemente a un diseño de forma de vida susceptible de entender mejor que la gente pueda entenderse de sí misma”. Es decir, estamos atrapados en la red, debo verla pues todos hablan de ella, me reconozco en un espejo social que precisamente fue la causa principal que el Guasón surgiera y exista.

Fritz Márquez

@fritzmarquez360

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