#OPINIÓN Por la puerta del sol (49): Todo tiene su razón de ser #9Nov

Amanda Niño de Victoria | Diseño: Jéssica Oshiro |

“¿Me preguntas por qué compro arroz y flores?
Compro arroz para vivir y flores para tener por qué vivir”

Confucio

Generalmente la vida que llevamos es producto del ambiente en que vivimos y de impulsos invisibles, a través de los cuales se nos presentan las oportunidades, la ilusión y las tentaciones que aprovechamos o desaprovechamos, porque el hombre es libre de elegir lo que desee hacer bajo cualquier circunstancia.

Ante la realidad de elegir libremente sus actos y pensamientos, es evidente que sin estos impulsos el hombre no hubiera tenido la habilidad de contar con la voluntad para hacer, para elegir y razonar. Hace falta profundizar e investigar más para aprender a vivir en armonía con estas leyes de vida.

Nuestra vida está llena de tentaciones y corazonadas. Cuando damos cabida a estos sentimientos, aparecen los impedimentos, los cuestionamientos y limitaciones externas. a pesar de estas barreras damos paso libre a las tentaciones o corazonadas en el campo que se presenten, en los que comunmente encontramos la compensación con un resultado a nuestro favor.

“La voluntad es la que mueve nuestra maquinaria humana para hacer, y es impulsiva, razón por la que nada ni nadie nos la podrá restringir”

Descartes

La vida tiene muchos caminos, a pesar de esto hay quienes por mucho tiempo recorren la misma ruta, la misma línea de ideas y pensamientos. Esta rutina se va convirtiendo en aburrida y monótona, situación asfixiante que al cuerpo y al alma afectan. Por esta razón es tan importante cambiar de ruta, descansar, variar.

“No inviertas todo tu tiempo en un solo punto, en un solo esfuerzo, porque cada cosa requiere su tiempo”

Kant.

Contamos con el libre albeldrío para hacer o no hacer, para ser o no ser. Cada quien sabe con que facultades cuenta, cuáles son sus derechos y cómo derribar las barreras de las limitaciones que levantan los credos, las doctrinas y férreas normas elaboradas e impuestas por el hombre.

A veces ganamos, a veces perdemos, todo depende de cómo movemos las piezas sobre el tablero de la vida.
Nada se nos da fácil, por eso el juego de la vida no debe detenerse ni sus luchas. Aunque mil veces caigamos, mil veces debemos levantarnos, hasta que un día cambie nuestra suerte o cambiemos el rumbo. Estando abajo es mucha más dura la lucha en un mundo plagado de egoísmos y tiranías.

Más la fe que nos sostiene siempre nos ha demostrado su poder y milagros que muchas veces nos sorprenden. Llega un momento en la vida en que sin esperar algo surge algo que nos empuja a la gloria.

La fe se nos fortalece cuando quienes han sufrido, los vemos empujados a una gloria inesperada; más aún cuando los premiados por el cielo son los llamados “menos o seres insignificantes”. En el siglo IX Gordis era un hombre muy pobre cuya única riqueza era su carretillas. En aquel tiempo nada se hacía sin consultar el oráculo de sabazios en Frigia donde no había rey. Como era necesario nombrar uno, el oráculo señaló como rey al primer hombre que llegara al templo con una carreta. La suerte o su ángel proporcionaron a este hombre llegar a ser rey en la antigua Asia.

Todos tenemos un ángel de la Guarda o como lo llama en su libro John Geiger “El tercer hombre”. Según su versión es el ángel que se presenta cuando los seres humanos se ven acorralados por circunstancias adversas. Estos seres representan esa luz que aparece en momentos de oscuridad. su ayuda no siempre se reduce al terreno espiritual, también nos iluminan cuando nos cuesta dar luz a una idea.

Cuando logramos escuchar sus voces dentro de nosotros, se nos allanan mucho los caminos; lo importante es no perder nunca la fe.
Tarde o temprano todas las piezas terminarán encajando.

Los escritos irán y vendrán como los sueños, como los pensamientos y las ideas. En la vida hay locos y cuerdos, reaparecen las golondrinas, el verano se anuncia y de las flores los despojos de mies son precursores.

No tiene dique el pensamiento ni lo tiene la esperanza.
Para el alma de verdad sedienta, el amor de Dios hace brotar inmarchitable espiga. en el mundo hay de todo, y mi lira sigo yo pulsando para un nuevo sonido modular, porque entre locos y menos locos todo lo que hagamos o escribamos tiene su razón de ser.

Amanda Niño de Victoria

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