#OPINIÓN Se busca un emprendedor: Empresarialidad en economías emergentes (III) #26Nov

Italo Olivo | Ilustración: Victoria Peña |

“La empresarialidad es causa, primero, de la competencia y, segundo, del progreso económico”.

Ericka Masiel Samayoa

El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre la empresarialidad en economías emergentes, finalmente habla de las implicaciones y recomendaciones de políticas.

Presenta dos categorías de recomendaciones: Una, de carácter global, sobre los objetivos, los factores críticos a considerar, el horizonte temporal y la importancia estratégica de las políticas de apoyo a la empresarialidad en América Latina; y otra de recomendaciones más específicas sobre como promover la creación de empresas en la región.

Las implicaciones y recomendaciones globales serían:

Incrementar el número de empresas y mejorar el entorno comercial.

Creación de una coordinación estrecha entre los diferentes programas y las diferentes agencias e instituciones que participan en la ejecución.

Contar con un horizonte y compromiso político, económico y social de largo plazo.

Las implicaciones y recomendaciones específicas serían:

Aumento de la base de empresarios: con estímulo de la motivación y las competencias empresariales, a través de la difusión de modelos de empresarios ejemplares para motivar a jóvenes empresarios y el diseño de programas educativos para alentar la vocación empresarial.

Fomentar y llevar adelante las redes empresariales y los equipos de empresarios, dos factores claves del desarrollo del sector, a través de la promoción de redes de empresarios y los incentivos para la formación de equipos de emprendedores.

Reducción del periodo de gestación en el proceso de creación de empresas, a través de expandir la frontera de oportunidades para las nuevas empresas con la innovación y el desarrollo de los vínculos entre empresas y facilitar el desarrollo de proyectos empresariales.

Reducción de las barreras al crecimiento y desarrollo de nuevas empresas, a través de la creación de infraestructuras de financiamiento de las nuevas empresas, la reducción de los costos que impone la burocracia y proporcionando apoyó para resolver los problemas iniciales que enfrentan los empresarios.

Fortalecimiento del tejido institución al para promover la empresarialidad.

Igualmente, también podría aplicarse una metodología similar a la empleada en este estudio en las áreas regionales y municipales, para desarrollar políticas y programas dirigidos a la problemática regional.

Algunas consideraciones complementarias, tomados en cuenta por el estudio, son las siguientes:

Se debería aumentar la base y la extracción social de los empresarios que tienen acceso a los medios para crear nuevas empresas.

Una estrategia integral debe estar conformada por un paquete de programas que atienda a cada uno de los factores que inciden sobre las diferentes etapas del proceso emprendedor.

Los emprendedores deben considerarse “recursos humanos estratégicos”

Es necesario que los medio de comunicación social difundan el paradigma empresarial para transmitir la compleja combinación de objetivos que despiertan el espíritu emprendedor e inspiran a los futuros empresarios.

El sistema educativo debería tomar medidas destinadas a fomentar el interés por los negocios, desde temprana edad. Se requiere fomentar habilidades de importancia crítica para la preparación del empresario exitoso, como la capacidad analítica, la creatividad, la gestión de riesgos, encarar la incertidumbre, el trabajo en equipo, la diplomacia, la capacidad de negociación, las relaciones interpersonales, la ética, etc.

Definitivamente, para contar con una mayor efectividad, el diseño de todas estas políticas debe llevarse a cabo con la cooperación y participación del sector empresarial. Recordemos que, para una sociedad, contar con empresarios exitosos es tan importante como tener una infraestructura adecuada.

Italo Olivo

www.iolivo.com

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