#OPINIÓN Decir la verdad para conseguir la Libertad y formar líderes de relevo: La “palabra” y la “libertad” #1Dic

Juan José Ostériz | Ilustración: Victoria Peña |

Este fue mi Discurso de Orden dedicado a los 320 profesionales receptores del Certificado Universitario de Locución de las cuatro primeras cohortes del Curso el 20 de Julio de 2016 y, enviado por correo electrónico a los 82 integrantes de la quinta cohorte una vez terminado su Curso el 31 Julio de 2017, llevados a cabo según el Convenio UCV-UCLA, todos en Barquisimeto, que coordiné, con el éxito de haber formado 402 profesionales para defender ante los ciudadanos y educarlos en lo referente a sus carreras.

Ciudadanos:

Un “valor” de todo profesional, más aún, de un profesional, líder-servidor político y Locutor de Radio/TV es el uso de la “palabra”. Las palabras curan o hieren a una persona. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el “silencio.”

Pensemos en esto y cuidemos nuestros pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuidemos las palabras, porque ellas marcan los destinos. Pensemos muy bien antes de hablar, calmémonos cuando estemos airados o resentidos y hablemos sólo cuando estemos en paz.

De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Una cometa se puede recoger después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.

Las palabras tienen mucha fuerza, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir. Cuántas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado; cuántas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y darnos paz.

Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante. Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas, creando resentimientos y dolor, que se volverán a nosotros.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado papel y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

Las palabras son la manifestación de nuestro mundo interior, al cuidar de nuestro lenguaje purificamos nuestro mundo interior. Muchas enfermedades son únicamente el producto de nuestros pensamientos desequilibrados. La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con nosotros en este mundo.

Ante ello, tenemos que cultivar cualidades de amor, verdad y gratitud, creando un sólido mundo interior, en donde la bondad y la verdad… brillen; para luego extender este mundo interior a las personas de nuestro alrededor.

  • Una palabra amable, puede suavizar las cosas.
  • Una palabra alegre, puede iluminar el día.
  • Una palabra oportuna, puede aliviar la carga.
  • Una palabra de amor, puede curar y dar felicidad.
  • Una palabra irresponsable, puede encender discordias.
  • Una palabra cruel, puede arruinar una vida.
  • Una palabra de resentimiento, puede causar odio.
  • Una palabra brutal, puede herir o matar.

Se implacable con tus palabras pues:

  • Constituyen el poder para crear, Recuerda en la Biblia:”En el principio era el Verbo”…
  • La mente humana es un campo para sembrar semillas….
  • Tú plantas una semilla, un pensamiento y aquella y éste crecen…pero:
  • Las palabras pueden, como las semillas, perderse, ser malas o producir ideas…
  • ¡Ojo!…con los chimes y mentiras…
  • Si quieres ser feliz, utiliza apropiadamente las palabras.
    No tomes nada personalmente;
  • Suceda lo que suceda a tu alrededor…
  • Sea lo que sea que la gente haga, piense o diga: “no lo tomes personalmente…
  • Si lo haces, te dispones a sufrir por nada…
  • No hagas suposiciones de si es o no es cierto…
    Todo esto es el camino de la Libertad personal:
  • Haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos…y
  • Vivirás con intensidad tu Libertad, día a día.

¡Las palabras son vivas! Bendicen o maldicen, Alientan o abaten, Salvan o condenan. “Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.” De cada uno de nosotros depende si las usamos para bien o para mal, tanto para ti como para los demás. Hablemos de tal manera que en nuestra alma y en la de los demás quede la Paz y la Libertad.

Próximo domingo: Filosofía de la Libertad para Gobernantes y Ciudadanos.

Juan José Ostériz

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