#COLUMNA El rincón de los miércoles #11Dic

Luis Rodríguez Moreno | Foto: Archivo IMP |

Si un país tiene la calificación de “fallido”, resulta a toda lógica que sus ciudades también sufren, y con más razón, de todas las penalidades imaginables, afectando de una manera brutal la calidad de vida de sus ciudadanos. Este fenómeno social es muy visible en las capitales de estado, la ruta preferida, de casi el 90 % de las migraciones procedentes del interior, es decir, de los municipios donde la convivencia se torna cada día más difícil. Caracas es el mejor ejemplo, como lo explica un conocido sociólogo venezolano, quien con los números en la mano señala a la capital de la república como la más afectada como consecuencia del éxodo de las empresas generadoras de empleo y el aumento incontrolado de miles de comerciantes informales que llenan sus calles y avenidas en la búsqueda desesperada por sobrevivir a la gran catástrofe nacional. Igual sucede en Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y otras poblaciones donde se concentra el mayor número de habitantes, ciudades convertidas en pequeños guetos improductivos en los cuales los desamparados rumian sus tristezas y sus esperanzas por un futuro muy lejano. La semana que comenzó el pasado lunes nos ofrecen la muestra de una situación impensable. Inaudita para un país en el cual sus gobernantes presumen de ser el más rico del mundo en recursos naturales, especialmente del oro negro. Las colas alrededor de las estaciones de gasolina se multiplicaban cada hora, mientras millones de conductores consumían su tiempo de trabajo al bordo de sus vehículos. Esa hora-hombre tiene indudablemente un costo muy alto si se traduce en bolívares o dólares.

II

Por otra parte, las ciudades venezolanas sufren cada día un enorme deterioro en su infraestructura, en Barquisimeto, para tomar un ejemplo, se padecido de una metamorfosis urbana ante la mirada indiferente de quienes la administran. No hay ningún parecido con aquella ciudad bonita de la cual estábamos tan orgullosos los barquisimetanos y los barquisimetidos, estos últimos, los que llegaron a compartir con los nativos las bondades y amabilidad de su gente tan especial. Resulta casi imposible caminar por sus calles y el viandante tiene que arreglárselas como puede para no tropezar en los remedos de aceras cubiertas de una gran inmundicia. En este diciembre han querido ocultar el desastre con adornos navideños que nada tienen que ver con la nochebuena venezolana. Si los responsables de esta situación tienen nombre y apellido en los despachos oficiales, también lo son los miles de ciudadanos que se irrespetan ellos mismos al contribuir con la progresiva ruina de la capital cantarina de Venezuela.

III

Este 14 de diciembre se nos pone nuevamente el corazón de fiesta cuando se le cante el cumpleaños feliz a Gabriel Rodríguez Albadalejo, quien llega a los 18 años de edad en la ciudad mediterránea y mora de Alicante, la bella capital de la Costa Blanca española. Es un apuesto jovencito que está por concluir la secundaria e ir a la liga mayor de su vida estudiantil. El Gabo es un apasionado del básquet y forma parte de un equipo de la zona con un buen desempeño, según José Luis, su dedicado padre. Un abrazo bien fuerte en la distancia a este jovencito, que, dicho sea de paso, es mi querido y primer nieto. Como pasa el tiempo, caray…

MADRID-BARCELONA- ya comienzan los debates sobre el clásico entre los equipos más grandes de la liga española, esta vez con los blancos  firmes líderes de la clasificación. Tendrá que arreglársela Zidane para superar los problemas que tiene con la lesión de Marcelo, uno de sus mejores hombres, así como de Hazard, que tampoco será de la partida. Pero, como siempre, todos hemos depositado nuestra confianza en un Madrid capaz de superar cualquier obstáculo peligroso en el camino, incluyendo al Barcelona, con Messi y todo. ¡Hala Madrid!

Luis Rodríguez Moreno

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