El peor salario del mundo es el de los venezolanos #19Dic

Pacifico Sanchez | Foto: Archivo IMP |

Si el año 2018 fue considerado como malo para los trabajadores, porque cerró con un ajuste salarial de veinte dólares, el 2019 es mucho peor, porque ahora perciben menos de siete dólares, tomando en consideración que cada dólar ya está por encima de los 48 mil bolívares.

Así lo considera el Dr. Luis Arismendi, abogado laboral y profesor universitario, quien considera que los trabajadores venezolanos tienen el salario mínimo más bajo del mundo, ya que según los indicadores del Banco Mundial todas aquellas personas que tengan un ingreso diario  de 1 dólar con 90 céntimos se encuentran en condición de pobreza crítica.

Si alguien tiene un ingreso de 57 dólares al mes es considerado en esa situación, ¿en qué extremo se hallan los venezolanos que tienen apenas unos seis dólares y unos cuantos céntimos al mes, ya que reciben 150 bolívares por concepto de salario y una cantidad igual por bono alimenticio?

Este régimen expresaba terror ante el dólar, pero ahora tenemos un país que ha dolarizado los precios, pero no los salarios y, en consecuencia, los trabajadores, sobre todo los de la administración pública, son los que perciben ese salario mínimo, porque ya ninguna empresa privada hace ese tipo de pago.

Aún así, el costo más bajo para las empresas es el gasto de personal, porque para producir cualquier artículo requiere adquirir insumos a precios de dólar.

En Venezuela, con excepción de la gasolina, todos los servicios han sido dolarizados.

Por otra parte, el régimen ha implantado el carnet de la patria como el medio más indicado para ordenar la pobreza, de modo tal que quien no está afiliado a ese sistema, queda marginado de los subsidios que otorga mediante los bonos, que tienen cada mes una calificación, como el de la feliz navidad.

Al no generalizar el otorgamiento de los bonos, evidentemente, está incurriendo en una discriminación, lo cual violenta un principio constitucional, comentó el Dr. Arismendi. Pero, desde luego, es un castigo para quienes no tienen el carnet de la patria, cuyo objetivo es someter al control del régimen a un grueso número de venezolanos.

Sin embargo, eso no impide que el régimen siga recibiendo el mayor rechazo popular, porque la gente no satisface sus necesidades con esos bonos, ya que obligatoriamente tiene que gastarlos en comprar alimentos, los cuales todos los días suben de precios como consecuencia de la hiperinflación que ya pasó de los dos años.

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