#OPINIÓN Una mirada a los rostros de fe #17Ene

Astrid Liscano de Raad | Ilustración: Victoria Peña |

Como Barquisimetana y devota de la santísima Virgen, en la advocación de la Pastora de almas, Divina Pastora, para nosotros, desde los primeros días de Enero, cada año visito la Iglesia de Santa Rosa y logro descubrir siempre diversas situaciones hermosas.

El sencillo pueblo de Santa Rosa que guarda la sagrada imagen de la Divina Pastora, tienen un encanto muy singular, su gente amable y sencilla camina por sus calles y con orgullo saben que con la alegría del nuevo año que esta apenas comenzando, ya se acerca un día muy especial y este es el catorce de Enero fecha de gran importancia y de jubilo para nuestra feligresía, cuya devoción ya no solo es regional, pues la veneración hacia la excelsa madre del buen pastor ya se conoce en el mundo entero.

La multitudinaria procesión, que es la tercera procesión mariana mas importante a nivel mundial, que ya cumple 164 años entre nosotros, es un acto hermoso, sobrecogedor, grandioso, es un rebaño de gente que ese día camina en la bella procesión, bajo un cielo azul y un sol majestuoso que nos acompaña en el camino, en medio de canciones, de oraciones, es el día del bullicio de la fe, donde se escucha por las calles y por todos los medios, la historia del milagro que ocurrió en Barquisimeto cuando fue traída la imagen en procesión desde Santa Rosa, la imagen de la Santísima Divina Pastora, donde el padre Macario Yépez, lleno de fe, le ofreció su vida y le imploro que hiciera cesar la terrible enfermedad del cólera morbus que azotaba terriblemente a la Ciudad y que le permitiera ser la última victima del cólera, ocurriendo de esa manera el milagro y desde allí cada año nos acompaña el gigante rebaño de fe que por las calles recorre nuestra Ciudad,que arribo a los 164 años, es un día donde nuestro corazón palpita de emoción, donde el azul  del cielo se hace intenso y se escuchan  diversas historias, testimonios interesantes y sobrenaturales de los muchos milagros que la gente va contando, es el día donde el sonar de las campanas nos llena de un encanto muy especial, donde vemos  todo tipo de manifestaciones artísticas que se hacen presentes dentro de la procesión, donde se observa a una ciudadanía capaz de entrelazar sus manos para orar a Dios  y solicitar la intercesión de la madre del Buen Pastor nuestro señor Jesucristo, para que nos conceda algún milagro o favor especial sobre algo que estamos necesitando o simplemente pedir su ayuda para que nos proteja y nos guíe en el transitar de nuestra vida y muy en especial en el año que recién comienza.

Cuando visito el pueblo de Santa Rosa días antes de la histórica procesión que ocurre cada catorce de Enero y cuando camino en la procesión de la fe que llega a mi Ciudad crepuscular, me regocija observar el rostro humilde de la gente, me fascina la mirada limpia y hermosa de aquellos quienes con mucha fe y devoción están convencidos de que en sus vidas puede ocurrir un milagro con la ayuda divina de la madre de Dios, que jamás nos abandona, me motiva contemplar entonces por un breve espacio el rostro de la fe y de la esperanza de tantas personas que unidas transitan en un rebaño de feligreses que camina con sus rostros de fe por las calles de mi Ciudad esperando a que sucedan los milagros que cada uno en silencio guarda en su corazón.

Divina Pastora protégenos y danos tu bendición.

Astrid Liscano de Raad

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