#OPINIÓN Por la puerta del Sol (59): El nudo Gordiano #8Feb

Texto: Amanda Niño de Victoria | Imagen: Pintado por Dalver Santeliz |
Pintado por Dalver Santeliz

-El atractivo de las decisiones sería muy débil si no tuviéramos que vencer tanta cobardía para dar el paso decisivo y quitarnos de encima un peso insoportable-

Hay problemas donde parece que no hubiera manera de darles solución (enfermedad, muerte, pérdidas morales, materiales, económicas, políticas etc.) en estos momentos en medio de lo sombrío del panorama la mente busca un camino, surge la imaginación como luz en momentos de dura prueba. El problema no es el nudo, desatarlo es el reto.

Cuenta la leyenda que Gordias era un campesino que vivía de lo que trabajaba con su carreta y sus bueyes. Gordias nunca imaginó que de un día para otro su suerte cambiaría.

En la Edad Media nada se hacia sin consultar el oráculo y ceñirse al resultado cualquiera fuera.

A Gordias tocó en suerte antes de llegar a las puertas del Asia Menor, enterarse de que el oráculo de Frigia (900 años A de C.) señalaba que el primer hombre que con una carreta en esa mañana traspasara esa puerta, sería el rey que por muchos años gobernaría la región. Asombrado no tuvo más remedio que aceptar tal honor.

Gordias quiso conservar su carreta atando su yugo a esta de tal manera que nadie podría en siglos desatar. La carreta significaba su lucha y la suerte de tenerla como buen augurio. La guardó en Acrópolis, (capitolio de la ciudad).

Según la leyenda nadie traspasaría aquel rico territorio sin antes desatar el enmarañado nudo. Quien desatara aquel nudo sería nombrado dueño de toda Asia. De esta leyenda parte la historia del famoso Nudo Gordiano, expresión utilizada aún hoy treinta siglos después.

Alejandro Magno rey de Macedonia (discípulo de Aristoles) 600 años después del reinado de Gordias cuyo hijo Midas tenía el don de convertir en oro todo lo que tocaba.

Gordias fundó como capital de Frigia a Gordis. El reinado de su hijo Midas según la leyenda fue para Frigia la época de su más grande esplendor.

Alejandro Magno fue quien se atrevió a conquistar el imperio persa. Cruzó raudo el Helesponto de Grecia. Al llegar a las puertas de Frigia se detuvo sabiendo que por esta entrada solo podía pasar quien se atreviera a desatar aquel nudo. Cómo hombre más de acción que de pensamiento decidió cortar el nudo con su espada. De este momento nació la expresión de “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”. Gracias a su decisión de cortar aquel nudo, liberó la carreta del yugo que por siglos fue su opresor. Alejandro Magno conquistó abiertamente todo el Oriente asiático.

Sus hazañas lo convirtieron en un mito que con apenas 33 años de edad consiguió conquistar el mayor imperio asiático.

Mucho ha costado al ser humano su libertad que siempre está en peligro y los pueblos siempre listos para salir a defenderla, “Porque ninguna fuerza doma, ningún tiempo consume y ningún mérito igualará jamás de los jamases el precio de lo que significa la libertad” (N. de Maquiavelo)

Aunque perdamos la batalla, combatir no es perder.

Fue la esperanza y sigue siendo la que se convierte en escudo y preciso instrumento de acción, esfuerzo, voluntad y mente siempre en llamas, de los pueblos que han podido desatar el nudo de la esclavitud y sometimiento en que estuvieron inmersos nuestros héroes libertadores.

El atractivo de las decisiones sería muy débil si no tuviéramos que vencer tanta cobardía para quitarnos de encima un peso insoportable.

” Hallare un camino dijo Aníbal o me lo abriré yo solo”

Amanda Niño de Victoria

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