#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: La impunidad #26Feb

Maximiliano Pérez | Ilustración: Victoria Peña |

“El peor analfabeto es el analfabeta político.

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos…

No sabe que el costo de la vida, el precio del aparato, del pan, de la harina, del vestido, el zapato y de los remedios, depende de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y se ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Eugen Berthold (Bertolt) Friedrich Brecht (10-02-1.898 / 14-08-1.956).

Bertolf Brecht fue un dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo xx, creador del teatro épico, también llamado teatro dialéctico.

Este podría ser un ejemplo de la llamada sociedad civil tratando temas políticos. Todo ciudadano debe tener conocimientos políticos.

Desde siempre he manifestado que no acepto que se me tilde de político, a veces he sido mal interpretado, y por ello aclaro que la política es una de las más nobles profesiones, supongo que el político honesto es aquel que cumple con el precepto cristiano, que expresa:

“Ama a tu prójimo como a ti mismo…”

El que cumple a cabalidad con la máxima de la Madre Teresa de Calcuta:

“Quien no vive para servir… No sirve para vivir.”

Por encima de cualquier apetencia, o necesidad personal que tenga un político, deben imperar los principios y valores tradicional e internacionalmente aceptados y practicados. La probidad de acción debe ser demostrada, necesariamente, en cada una de sus actividades…

“La dignidad de los seres humanos es como la leche derramada…

Por más que se recoja siempre viene sucia”.

Esto puede servir de reflexión ante la actual situación por la cual atraviesa la república lograda con la sangre derramada por nuestros ancestros y, que me indica que el sistema político desfasado y fracasado que se ha pretendido imponer es el causante de lo que considero el oprobio más grande conocido.

Quienes se disputan la inmensa responsabilidad del liderazgo que habrá de conllevar a la recuperación ecológica, social, política, económica, cultural y hasta turística en esta Tierra de Gracia, deben tener presente que no va a ser fácil  y que, el basamento de la templanza que deberán ejercer obligatoriamente será sustentado en la ética, la moral, los conocimientos y experiencias adquiridos; practicados con honestidad y verdadero amor por esta Tierra Bendecida por Dios, en la certeza de que se trata del futuro de nuestra descendencia.

No será fácil, supongo que no hay quien se lo haya creído, la destrucción de la calidad de vida de los venezolanos es incuantificable y presumo que, lo peor son los dogmas inculcados a los analfabetos, desde los que no saben leer ni escribir, hasta aquellos que, como dice el adagio: “Pasan por la universidad pero la universidad no pasa por ellos.”

Los principios y valores a los cuales me refiero, no se aprenden en las escuelas, los colegios, liceos o universidades, se aprenden en el seno del hogar, en las tertulias antes de las comidas y después de ellas; en las noches calurosas refrescadas en el zaguán, en el corredor y/o, en el patio de la vivienda que cobija al hogar.

Venezuela cuenta con el capital humano suficientemente capacitado y entrenado, ha sido demostrado con muchos integrantes de la diáspora impuesta por la destrucción de nuestra calidad de vida.

Maximiliano Pérez

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios