#COLUMNA Soliloquios de café: ¡Recapacitemos! #1Mar

Maximiliano Pérez | Ilustración: Victoria Peña |

“El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás”

Margaret Thatcher.

Conocida como “La Dama de Hierro”, Margaret Hilda Roberts Thatcher (13-10-1.925/8-5-2.013) fue una política británica que logró llegar a ser primera ministra del Reino Unido, siendo la persona que ocupó ese cargo por mayor tiempo durante el siglo XX y la primera mujer que ocupó este puesto en su país. Actuó con firmeza en las políticas económicas que dirigió.

Antes del comienzo de la “INVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI”, Venezuela, en su necesidad de alimentos se auto abastecía en alrededor del 70%, y de ellos en algunos casos hasta exportaba y ha pasado de ser la nación de máximo desarrollo en Latinoamérica, a ser el país con mayor índice de desnutrición del continente. Esto, según el último reporte de la F.A.O., y a pesar de que el sector productivo de alimentos lo ha vaticinado desde el mismo año 1.999 cuando comenzó la pretensión de instaurar un sistema económico desfasado y fracasado en todas las regiones del mundo donde se ha pretendido imponer.

Suponemos que, la Guerra Económica, a la que se hace mención, tuvo su origen en la “Ley de Tierra”, presunto parte de guerra que legalizó a las expropiaciones inconstitucionales y socavó el derecho a la propiedad. Derecho fundamental de las familias que por generaciones dedicaron sus vidas a fundar unidades de producción de alimentos; consagrado en la “Declaración de los Derechos Humanos de la O.N.U.; en el año 1.948”. Esto ha creado un deslave que agrava la situación alimentaria y ha arrastrado en su exterminio a la creación de empleos y desarrollo económico de regiones enteras; condición que, sin discusión, afecta el bienestar social venezolano.

No podemos tapar el sol con un dedo, son elocuentes las dantescas escenas que se observan cotidianamente cuando vemos a niños, jóvenes, personas de la tercera edad y hasta las pertenecientes a la denominada clase social económicamente activa, merodeando los depósitos de basura y hurgando las bolsas buscando cualquier desperdicio de comida para saciar el hambre.

Es innegable que el sector privado es el mayor generador de empleos y quien mejor remunera al trabajador. Quedó demostrado cuando en Venezuela fueron creados los contratos colectivos y prácticamente originaron el surgimiento de dos clases trabajadoras; los que laboraban amparados por contratos colectivos y aquellos que se acogían a la Ley del Trabajo solamente. Los primeros disfrutaban de beneficios que nunca llegaron a alcanzar en la Ley del Trabajo.

Personalmente, trabajé bajo los dos sistemas y la diferencia era abrumadora, y aún lo es. En una de las empresas, por citar un ejemplo, una persona que trabajaba en la limpieza podía estudiar en su sistema interno y podía lograr llegar a ser vicepresidente inter – continental de la firma.

En la búsqueda de la solución a la crisis, de los sistemas económicos podemos tomar lo bueno y desechar lo malo, nada lo impide en un país libre y democrático.

Se debe penalizar las violaciones a la propiedad privada apoyadas por algunos sectores políticos que destruyen todo cuanto significa éxito; teniendo pleno conocimiento que tenemos derechos que terminan donde comienzan los deberes. Y que hay delitos que no prescriben.

Las autoridades a quienes compete deben ejecutar la ponderación, prudencia y la aplicación de la efectiva seguridad jurídica.

“Lograremos retornar a la paz y a la productividad cuando se restaure el “Estado Derecho a través de la Justicia.”

Maximiliano Pérez

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