#OPINIÓN Reflexión en positivo: Hasta aquí, está bueno el castigo #5Mar

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Siento que ya está llegando el momento en el que se va a poder escribir más, hablar en positivo y de enviarle a la gente de buena voluntad como un paliativo de mensajes, que le pueda calmar su incertidumbre; casi, hasta perder la voluntad, pero también, juntos a un alto porcentaje de compatriotas, algo nos susurra que ya este desastre esta de salida y no debemos desmayar estando muy cerca de recibir muy buenas noticias, de que hasta aquí está bueno el castigo y que toda la ciudadanía con inclusión le llegara muy pronto el beneficio para todos y con el perdón incluido, pero siguiendo los consejos del Papa Juan Pablo II, cuando le dijo a su agresor “Vengo a perdonarlo para que se sienta más liviano y pueda cumplir con la justicia” y razón tenía el Papa, de quien viene a este mundo para solo hacer daño, sino cumple con los dignos mandatos de Dios, jamás tendrá paz en su alma, ni dinero que le calme su triste y desgarradora conciencia y la carga y karma que siempre llevara su núcleo familiar hasta su sexta generación, esa generación ya no sabrán el porqué de su castigo, sin haber sido culpables de esos bellacos que no vieron sino hasta donde podían disponer alegremente de lo que no era suyo, por ello, aquel dicho de que “Nadie puede vivir con el que no sabe compartir”.

Con estas reflexiones, deseo para todos, que tengamos una fuerte unión, que unidos sepamos encontrar un líder o apoyemos con toda fe, el que ya tenemos y que sepa conducir el país como triunfador que tenga el habito de hacer aquello; porque los fracasados no les gusta hacer; sin olvidar que el líder debe tener la virtud de influir en muchas vidas y su liderazgo debe ser convertir el miedo en fuerza y la oscuridad en luz y en ver una esperanza, una oportunidad donde otros ven una tragedia, hay que activar con enorme esperanza, gran optimismo y profundo deseo de lograr lo deseado, no darle espacio a las decidías y que nadie pueda tener la fuerza de torpedear a nuestro inquebrantable deseo de ver pronto un país en franca recuperación y refundación.

Les comento lo grave de decir voy hacer tal cosa, en un programa o cadena de televisión, en una emotiva rueda de prensa, muy reciente, el presidente hablo cosas tan buenas, que me animo tanto que la vi y la oí hasta el final, “con un solo plumazo acabo con la pobreza, con la falta de insumo para el sector agropecuario y con la inflación” que llego un momento que hasta me emociono y me sentí hasta confundido y me pregunte ¿Dónde y en qué país estoy? ¡Si aquí lo menos que hay son problemas de ninguna especie! Existen actualmente buenas relaciones con países de primera, magníficas relaciones con la capital del mundo, con Estados Unidos de Norte América; donde decía, le doy la mano de la amistad y los buenos deseo de ser amigo, mi corazón está abierto al dialogo, ven a mí; en ese momento, también estaba viendo esta rueda de prensa un pariente profesor de la Universidad La Sorbona y me decía ¿Usted no cree primo? que la ciudadanía de nuestro país está siendo ingrata con el presidente, porque con ese discurso tan alentador, son muy pocos los problemas del país, alguien que no es el presidente es que tiene enredado el país.

Y casi en el mismo momento, estaba el segundo a bordo, insultando al imperio yanqui, en una forma desafiante, con un tono de voz fuerte, de todo un caudillo guapetón, invencible, que anima a los que tenemos sangre de guerrero, como es mi caso, que el olor a la pólvora en vez de asustarme lo que me hace es avanzar, por ser nieto de dos generales montoneros y esos generales: “si se humaron el pecho” usando con facilidad El Trabuco, El arcabuz, La Tercerola, La Peinilla o Espada, era su lenguaje más práctico como se hacían entender, muy poco hablaban, pero se hacían entender de esa forma, que según ellos era el mejor lenguaje; les cuento que mi pariente también vio al segundo abordo en su actuación, muy seguro de lo que deseaba trasmitir, fue cuando volvimos a conversar y me dijo: pariente, retiro lo dicho de hace horas, mejor no opino, porque las contradicciones son tantas, que prefiero no estar allá, no olvidemos lo de Sócrates “La esperanza es el sueño del hombre despierto.”

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

[email protected]

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios