Juan Pablo Olalquiaga: Se imponen medidas urgentes para evitar mayor deterioro de la economía por el Covid-19

Juan Bautista Salas | Foto: Cortesía |
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Tomar medidas urgentes, como lo hacen otros países del mundo, para evitar que la economía nacional se deteriore aun más, con el consiguiente desabastecimiento y pérdida de empleos, propone Juan Pablo Olalquiaga, vicepresidente de la Asociación de Industriales Latinoamericanos (Aila), ante la paralización forzosa de la mayor parte de las empresas del país, como consecuencia de la crisis generada por el coronavirus.

Estima que el coronavirus no toma a Venezuela por sorpresa, pero sí la encuentra en una situación de extrema fragilidad. El país no sólo tiene carencias de insumos médicos y servicios hospitalarios, sino también escasean el agua y el jabón, factores fundamentales para evitar la propagación del peligroso virus. Adicionalmente, la información emitida por el Estado es de dudosa credibilidad, como consecuencia de la manipulación demagógica que éste ha hecho de ella durante años – lo cual contribuye a un altísimo nivel de desconfianza por parte de los ciudadanos para con su propio Estado.

Advierte que el régimen de facto ha menospreciado la vida humana, llevando a la sociedad a la mayor contracción económica de la historia para un país que no haya estado en guerra. Cabe preguntarse, ¿es este el Estado que velará por que el coronavirus no cause muertes? Las muertes del coronavirus pueden venir en forma biológica, para aquellos que estén infectados, o mediante la pérdida de trabajo, para aquellos que queden desempleados.

Olalquiaga manifestó que ante este segundo riesgo, otros países que están pasando por la misma emergencia gigantesca toman medidas para mantener a flote sus economías. “Estados Unidos, con la declaración de emergencia, pudo acceder a un paquete de 50 millardos de dólares para sostener a sus empresas. Más allá de esto, el Banco de la Reserva Federal redujo casi a cero las tasas de interés y comenzó un programa de compra de bonos denominado Quantitative Easing, o Expansión Cuantitativa, con el objetivo de aumentar la cantidad de dinero circulando en la calle”.

También Italia, que sufre una contracción del 7,5% de su Producto Interno Bruto –la más aguda que ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial–, creó un paquete de 28 millardos de dólares para compensar a las empresas cuyos ingresos están disminuyendo o se han detenido, de manera que éstas puedan sostener a sus trabajadores en el curso de esta crisis. Asimismo, ha financiado a los bancos italianos para que suspendan temporalmente las obligaciones de pago de hipotecas a los deudores, por un tiempo aún no determinado.

La situación de Venezuela

“¿Y qué puede hacer Venezuela, que ha destruido sus herramientas de política monetaria para compensar los insuficientes ingresos fiscales del gobierno con financiamiento monetario, desencadenando la hiperinflación? ¿Qué puede hacer, luego de haber destruido al sistema bancario como intermediario entre ahorros y créditos con la institución de un desproporcionado encaje marginal? Desgraciadamente, en Venezuela la primera respuesta de política macroeconómica a la pandemia ha sido aumentar el valor de la unidad tributaria, con lo cual crece la carga impositiva de las empresas y los hogares – todo lo contrario de los demás países”, advierte Olalquiaga.

No obstante, a pesar de esto, el país tiene aún dos opciones abiertas para que el impacto económico del virus no cobre más vidas que su impacto biológico. “La primera es una flexibilización del (ya muy asfixiante) régimen tributario: se debe permitir un aplazamiento del pago de impuestos de todo tipo, para que las empresas dispongan de fondos para pagar a sus trabajadores. Obligaciones tributarias como el impuesto al valor agregado (IVA) y sus retenciones, o el impuesto sobre la renta y sus anticipos, así como impuestos de la Ley de Drogas y de la Ley de Ciencia y Tecnología succionan fondos indispensables para que las empresas puedan sobrevivir mientras están detenidas. También se puede flexibilizar el pago de impuestos municipales, que por su cuantía significan erogaciones multimillonarias del menguado flujo de caja de las empresas”.

La segunda medida que Venezuela puede aplicar, consiste en relajar el encaje marginal de las reservas bancarias, para que las instituciones financieras puedan extender créditos de bajo costo y largo plazo a las empresas. Con estos créditos, las compañías podrían hacer frente a los pagos de nóminas, así como a los pagos de arranque que tendrán que realizar cuando vuelvan a retomar sus ya muy disminuidos niveles de actividad. “Recordemos que, antes de esta paralización, causada por el coronavirus, las empresas industriales sufrían ya de una intensa caída de sus operaciones, significando ello un proceso de descapitalización y empobrecimiento empresarial”.

Olalquiaga reiteró que Venezuela sí tiene opciones factibles para sostener la operatividad de las empresas durante esta crisis epidémica, y evitar los despidos, el mayor desempleo y el mayor desabastecimiento que van a seguir a la quiebra de empresas. “La verdadera pregunta es, ¿están dispuestas las autoridades económicas de facto a tomar estas acciones en beneficio de la vida de los venezolanos?”.

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