#VIDEO La fe se fortalece en tiempos de COVID-19. La misión continúa en casa #9Abr

José Enrique Arévalo | Foto: Adriana Meléndez |

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta: Solo Dios basta“, reza el poema escrito por la gran mística española, Santa Teresa de Ávila.

Y es que la fe no desaparece ni en tiempos de crisis. Al contrario, en momentos de dificultad, los devotos se aferran en la oración y en sus creencias, para mantener la fortaleza y esperanza intacta de que habrá un mejor porvenir.

Esta situación aplica en la actualidad. Justo cuando la humanidad está enfrentándose a la pandemia del COVID-19, lo que ha generado la muerte de miles de personas en todo el mundo, los fieles creyentes se unen en oración y fe, esperando en el Señor Jesús y en la Virgen María, que los malos tiempos pasarán.

El nuevo coronavirus obligó a que se aplique una cuarentena social, la cual coincidió con los tiempos de cuaresma y Semana Santa; sin embargo, esto no limitó a que los feligreses dejaran a un lado estas fechas importantes para la Iglesia Católica, sino que aprovecharon, se reinventaron y consiguieron las maneras de continuar con la tradición y la fe, pero de una forma atípica.

Las familias católicas elaboraron altares en sus casas, comenzaron a realizar oración de manera constante, e incluso, siguieron viviendo la Santa Misa, pero ahora, vía Internet.

En las fechas de Semana Santa, distintos grupos católicos aprovechaban para irse de misión. Este es el caso de Proyecto de Amor, grupo que tiene 19 años de haber sido fundado y es reconocido en la región por sus fructíferas misiones. Luis Alberto Parra, quien pertenece a PDA, contó a Elimpulso.com que la misión se mudó a los hogares, y desde allí, las familias pueden continuar viviendo y experimentando la fe.

Por su parte, Adriana Meléndez, joven misionera católica perteneciente al grupo Passiooratio, contó que durante esta cuarentena ha podido trabajar en la misión desde el hogar, por lo que constantemente comparte con sus hermanos y familiares, unidos en la oración.

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