En 1930 Venezuela canceló la totalidad de la deuda pública

Luis Alberto Perozo Pádua | Foto: Cortesía |

Luego de la separación de la Gran Colombia, compuesta por Ecuador, Colombia y Venezuela, la deuda contraída por nuestra nación durante la cruenta Guerra de Emancipación fue repartida proporcionalmente entre los tres países que la formaban. La parte que le tocó pagar a Venezuela alcanzó a la cantidad de 34 millones de pesos (28,5%), a Colombia el 50% y a Ecuador el 21,5%. Con esta deuda externa se inició la República Independiente en 1830.

Con la toma de Barquisimeto, el 23 de mayo de 1903 y luego el triunfo del combate de Matapalo, escenificado el 3 de junio, el general Juan Vicente Gómez, presidente encargado de la República liquida el último reducto de las fuerzas de la Revolución Libertadora, poniendo con esto fin a las guerras civiles en Venezuela.

Para el 1° de enero de 1909, como herencia de la Guerra de Independencia, la Guerra Federal y posteriores conflictos civiles internos, la deuda del país sumaba la escandalosa cifra de 210.307.281,68.

Una vez superada el estigma de las montoneras, se inicia una etapa de auge económico sin precedentes, dejando de un lado las acciones bélicas intestinas que mantuvieron al país en la más penosa ruina.

Para el momento que Gómez empieza a gobernar, Venezuela era una nación en precarias condiciones, pobre al extremo, con pocos centros educativos y sanitarios, y con una población que apenas superaba los dos millones de habitantes.

Obsesionado por lograr dominar los problemas económicos, para así restablecer el orden, según su criterio, esto pasaba por pagar la deuda externa.

Para 1914, con la explotación petrolera, el país aceleró la prosperidad económica, y tras esa nueva realidad, se avanzó en los campos de la educación, salud, vialidad, mejoramiento de la vida rural y las clases trabajadoras.

Es entonces cuando comienza el vertiginoso ascenso de las reservas del Tesoro Nacional, que ya para 1920, pese a la Segunda Guerra Mundial, alcanzaban los 75 millones de bolívares, y para 1935, -con ciertas fluctuaciones-, la cifra superaba los 100 millones.

Desde el florecimiento de la economía registrado durante la segunda década del siglo XX, la deuda pública se pagó con religiosa puntualidad, quedando reducida a Bs 52.791.295,83 para el 1° de enero de 1930, dividida así: por deuda interna Bs 28.445.384,56; y por deuda externa: Bs 24.345.911,27.

El 23 de mayo de 1930, el dictador informó al país que se habían cancelado las deudas externas debido a las reclamaciones extranjeras que fueron la causa de que barcos alemanes e ingleses bloquearan a varios puertos venezolanos en diciembre de 1902, durante el gobierno de Cipriano Castro.“Venezuela está libre de deudas y no le debe a nadie”, afirmó tajante Gómez en mensaje a los ciudadanos de la nación. Con ello se salda la deuda de un siglo de guerras y revoluciones, pero también se libera el Benemérito, de la “horrenda pesadilla de deberle al extranjero”, según su testimonio.

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