Pizarro: El pranato que existe en José Félix Ribas es responsabilidad y creación política del régimen

Brian Vidal | Foto: Archivo IMP |

El comisionado presidencial para las Naciones Unidas y diputado a la Asamblea Nacional por el municipio Sucre, Miguel Pizarro, se pronunció sobre la situación que vive el barrio más grande de Venezuela y del cual es oriundo, Petare.

Pizarro asegura que la situación que se presenta en el Barrio José Félix Ribas de Petare “resultado de un mismo proceso, de un diseño del Estado que hace al ciudadano indefenso y al control del Estado un eufemismo”.

De igual forma Pizarro rememora todos los ciudadanos que han salido de Petare y aún permanecen allí con una historia de superación personal, en donde la violencia y la delincuencia no son protagonistas. Pizarro pidió “que ese clamor de las monjas del Fe y Alegría o de los que juegan en la cancha de la 10, de los estudiantes de la Baute y de las emprendedoras del boulevard, se pueda hacer realidad y que no siga lloviendo plomo sobre quienes ya ha llovido suficiente tristeza”.

Acá el texto íntegro:

El pranato que existe en José Félix Ribas es responsabilidad y creación política del régimen. Las zonas de paz son ese territorio liberado donde por diseño, entre la necesidad, la ausencia de autoridad y la orfandad social, se crean micro estados regidos por bandas delictivas con conductas de caudillo feudal. El Wilexis, el Coqui, el tren de Aragua, todos son resultado de un mismo proceso, de un diseño del Estado que hace al ciudadano indefenso y al control del Estado un eufemismo.

Petare no son ejércitos de chamos con armas cazando a otros chamos por el control de la plaza o de la cancha; Petare es un barrio pujante que ha tratado de superar la violencia y la segregación, que está lleno de historias de superación que hoy están secuestradas y truncadas por la bala, por la pistola y por el poder. Un barrio con hambre, con tuberculosis, sin agua y sin paz, ese es el único resultado de ese experimento social que desde la comodidad del poder se hace con los barrios y las zonas rurales. Estos últimos días son la punta del iceberg de un sector del país que está gritando por ayuda hace tiempo atrás. Hoy son las balas, hace unos meses eran los brotes de hepatitis, la prostitución por comida, las OLP, todas estas cosas evitables, todas prevenibles.

Que ese clamor de las monjas del Fe y Alegría o de los que juegan en la cancha de la 10, de los estudiantes de la Baute y de las emprendedoras del boulevard, se pueda hacer realidad y que no siga lloviendo plomo sobre quienes ya ha llovido suficiente tristeza.

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